El agua es esencial para las plantas, pero su calidad también importa. El exceso de cal, una concentración elevada de sales o un riego mal ajustado pueden afectar al sustrato y dificultar el crecimiento. Algunas aguas sencillas, como la de lluvia o la procedente de cocer determinadas verduras sin sal, pueden aprovecharse en situaciones concretas. Otras opciones populares, en cambio, aportan poco o pueden causar problemas. Estas son las alternativas realmente útiles, cómo utilizarlas y qué precauciones conviene respetar.
Agua de lluvia: una de las mejores opciones para muchas plantas
Recoger agua de lluvia es una manera sencilla de reducir el consumo de agua potable y, en zonas donde el agua del grifo es muy dura, evitar una acumulación excesiva de minerales en las macetas.
Necesitas: un recipiente limpio y opaco con tapa, agua de lluvia recogida de forma segura y una regadera.
- Recoge la lluvia en un recipiente limpio. Evita utilizar agua procedente de tejados que puedan contener materiales contaminantes o tratamientos desconocidos.
- Mantén el depósito cerrado y protegido de la luz, especialmente para impedir la entrada de insectos y residuos.
- Utiliza el agua preferentemente a temperatura ambiente.
- Riega lentamente hasta humedecer el sustrato; en macetas, detente cuando empiece a salir una pequeña cantidad por los agujeros de drenaje.
- Vuelve a regar únicamente cuando la humedad del sustrato y las necesidades de la especie lo indiquen.
El agua de lluvia suele contener menos minerales disueltos que las aguas duras. Puede resultar especialmente práctica para plantas sensibles a la acumulación de sales.
No existe una cantidad universal: una maceta pequeña y un árbol joven tienen necesidades completamente diferentes. Comprueba siempre la humedad de la tierra antes de regar.
Agua de cocción de verduras, pero siempre sin sal
El agua utilizada para cocer verduras puede reutilizarse ocasionalmente para regar, siempre que no contenga sal, aceite, salsas, especias ni otros ingredientes. Puede contener pequeñas cantidades de minerales liberados durante la cocción, aunque no debe considerarse un fertilizante completo.
Después de cocer verduras únicamente en agua, deja enfriar el líquido por completo hasta alcanzar temperatura ambiente. Utilízalo el mismo día o guárdalo en el frigorífico durante un máximo de 24 horas.
Para una maceta de aproximadamente 20 cm, puedes emplear 150-250 ml, siempre ajustando la cantidad a la humedad del sustrato. Úsala como sustituto de un riego normal, no como un aporte adicional.
No emplees agua salada de pasta, arroz o verduras. El exceso de sodio puede acumularse en el sustrato y perjudicar las raíces. Si el líquido presenta olor extraño, espuma o signos de fermentación, deséchalo.
Agua de acuario: útil si procede de un acuario de agua dulce
Al cambiar parcialmente el agua de un acuario doméstico de agua dulce, una parte puede aprovecharse para plantas ornamentales y del jardín. Los residuos disueltos procedentes de peces y materia orgánica pueden contener nutrientes que las plantas utilizan.
Utiliza solamente agua retirada durante un cambio rutinario y aplícala directamente sobre el sustrato. En una maceta mediana, emplea aproximadamente 200-300 ml, o la cantidad necesaria para sustituir un riego habitual.
Puede usarse de forma ocasional, por ejemplo una vez cada 2-4 semanas, observando la respuesta de la planta. No es necesario añadir fertilizante simultáneamente.
Nunca uses agua de acuarios marinos o salobres. Tampoco reutilices agua que contenga medicamentos, alguicidas, sal añadida u otros tratamientos cuya seguridad para las plantas no esté confirmada.
En plantas destinadas al consumo, si existen dudas sobre tratamientos o contaminación del acuario, es preferible utilizar otra fuente de agua.
Agua del grifo reposada: cuándo tiene sentido
Dejar reposar el agua del grifo durante horas se recomienda con frecuencia, pero conviene entender qué puede y qué no puede conseguir. El reposo puede permitir que parte del cloro libre se disipe en determinadas redes de suministro, pero no elimina la dureza, las sales disueltas ni necesariamente la cloramina.
Si quieres utilizarla, llena una regadera limpia y déjala reposar unas 12-24 horas a temperatura ambiente antes de regar. Esto también evita aplicar agua demasiado fría directamente sobre las raíces.
Para la mayoría de plantas domésticas tolerantes, el agua potable del grifo puede utilizarse directamente si su calidad es adecuada. Si aparecen depósitos blancos persistentes sobre el sustrato o los bordes de las macetas, puede existir una concentración elevada de minerales.
En plantas especialmente sensibles al agua dura, puede ser preferible utilizar agua de lluvia segura o agua de baja mineralización adecuada para riego.
Agua de arroz: mejor no convertirla en un abono habitual
El agua de lavar o remojar arroz suele recomendarse como fertilizante casero. Sin embargo, contiene principalmente partículas y almidón, y su composición nutritiva es variable. En una maceta, abusar de líquidos ricos en materia orgánica puede favorecer malos olores, microorganismos y pequeños insectos.
Si quieres aprovechar ocasionalmente agua del primer lavado de arroz, debe contener únicamente arroz y agua, sin sal. Dilúyela en una proporción de 1 parte de agua de arroz por 3 partes de agua limpia y utilízala inmediatamente.
Aplícala como máximo una vez al mes, sustituyendo un riego normal. No la almacenes para que fermente y no la uses si huele agria.
Para nutrir realmente una planta resulta mucho más predecible emplear compost maduro, humus de lombriz o un fertilizante correctamente formulado.
Errores a evitar
Regar con agua caliente. El agua procedente de una cocción debe enfriarse completamente. El calor puede dañar las raíces y los microorganismos del suelo.
Utilizar agua con sal. El sodio puede acumularse en las macetas, dificultar la absorción de agua y terminar dañando las plantas.
Confundir agua reutilizada con fertilizante completo. El agua de verduras o de arroz no proporciona necesariamente todos los nutrientes que una planta necesita.
Regar más porque el agua es “natural”. El exceso de agua sigue siendo perjudicial. Un sustrato constantemente saturado pierde aireación y aumenta el riesgo de problemas radiculares.
Guardar aguas orgánicas durante varios días. Los líquidos con restos vegetales o almidón pueden fermentar y desarrollar malos olores. Es mejor utilizarlos inmediatamente o descartarlos.
Para ir un poco más allá
En macetas con buen drenaje, riega hasta que aparezca algo de agua por debajo y evita dejar el recipiente permanentemente sobre un plato lleno.
Si cultivas plantas sensibles a la cal y tu agua es muy dura, reserva el agua de lluvia segura para ellas y utiliza el agua del grifo en especies más tolerantes.
En verano, riega preferentemente por la mañana temprano para reducir pérdidas por evaporación sin mantener innecesariamente húmedo el follaje durante la noche.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor agua para las plantas?
Depende de la especie y de la calidad del agua local. El agua de lluvia recogida de forma segura suele ser una buena alternativa, especialmente cuando el agua del grifo presenta una mineralización elevada.
¿El agua de cocer huevos sirve para regar?
Puede utilizarse una vez fría si los huevos se cocieron únicamente en agua, sin sal ni otros ingredientes, pero no hay que esperar un efecto fertilizante importante. Úsala simplemente como sustituto ocasional del agua normal.
¿Dejar reposar el agua elimina la cal?
No. Dejarla reposar no elimina de forma significativa los minerales responsables de la dureza. Si una planta es sensible al agua dura, reposarla durante 24 horas no soluciona ese problema.
¿Estas aguas sustituyen al fertilizante?
No. Una planta cultivada durante mucho tiempo en maceta puede necesitar nutrientes que estas aguas no proporcionan en cantidades equilibradas. Compost maduro, humus de lombriz o un fertilizante apropiado siguen siendo opciones más fiables para cubrir sus necesidades nutricionales.