Esas pequeñas bolitas que aparecen en jerséis, camisetas, mantas o pantalones se conocen como pilling. Se forman cuando fibras sueltas salen a la superficie, se enredan y permanecen adheridas al tejido por efecto del roce. No siempre indican que una prenda sea de mala calidad: el tipo de fibra, la construcción del tejido, el uso y el lavado influyen mucho. Aunque no existe un método que las evite por completo, estos siete trucos ayudan a retirarlas con cuidado y a reducir su aparición.
1. Empieza con un quitapelusas específico
Para una prenda resistente y compatible, un quitapelusas eléctrico para tejidos suele ser una de las opciones más controlables.
Coloca la prenda limpia, seca y completamente extendida sobre una mesa. Tensa suavemente una zona de unos 20 × 20 cm y pasa el aparato sin presionar, siguiendo sus instrucciones.
Haz 1-2 pasadas ligeras y comprueba el resultado antes de continuar.
La señal de que funciona correctamente es sencilla: desaparecen las bolitas mientras la superficie conserva su estructura, sin hilos levantados ni zonas más finas.
Ten especial cuidado cerca de costuras, bordados, botones, cremalleras y tejidos abiertos. En lana fina, cachemir o prendas delicadas, comprueba primero la etiqueta y prueba en una zona discreta.
2. Utiliza un peine para tejidos delicados
En algunos jerséis de lana y prendas de punto puede resultar más apropiado un peine quitapelusas diseñado específicamente para tejidos.
Extiende la prenda y trabaja sobre una superficie plana. Sujeta ligeramente el tejido y realiza movimientos cortos y suaves en una misma dirección.
Dedica aproximadamente 30-60 segundos a cada pequeña zona y detente cuando las bolitas se hayan desprendido.
No pases repetidamente por el mismo punto intentando conseguir una superficie absolutamente lisa. El objetivo es retirar las fibras enredadas que sobresalen, no desgastar las fibras sanas.
En cachemir y otras prendas valiosas, sigue las recomendaciones específicas del fabricante. Si el punto es extremadamente fino o está debilitado, una limpieza profesional puede ser más prudente.
3. Lava las prendas del revés
Dar la vuelta a jerséis, sudaderas y camisetas antes de meterlos en la lavadora reduce parte del roce que recibe su cara exterior.
Cierra también cremalleras y cierres de gancho para impedir que enganchen otros tejidos. Si la etiqueta lo permite, coloca las prendas delicadas dentro de una bolsa de lavado de tamaño suficiente para que no queden comprimidas.
Selecciona el programa recomendado por la etiqueta. Para prendas que admiten un ciclo delicado, un lavado de menor agitación puede reducir la fricción.
No existe una temperatura universal: algunas fibras toleran agua templada y otras necesitan temperaturas bajas. La etiqueta de cuidado tiene prioridad.
Este hábito no elimina completamente el pilling, pero puede ayudar a que tarde más en hacerse visible en la cara exterior.
4. Separa las prendas según su textura
No solo importa separar por colores. También resulta útil evitar que los tejidos delicados compartan un lavado intenso con prendas ásperas o pesadas.
Por ejemplo, un jersey fino puede sufrir más fricción si gira durante todo el ciclo junto con vaqueros gruesos, chaquetas con cremalleras o toallas pesadas.
Agrupa, siempre que sea posible, prendas de peso y resistencia similares.
No sobrecargues tampoco el tambor. La ropa necesita espacio para moverse según la capacidad indicada por el fabricante de la lavadora.
Al mismo tiempo, no hace falta lavar una sola prenda en una máquina grande salvo que sus instrucciones lo requieran. La idea es reducir roces innecesarios manteniendo un lavado eficaz.
5. Dosifica correctamente el detergente
Añadir más detergente del necesario no protege mejor las fibras.
Consulta la dosis recomendada para el tamaño de la carga, la dureza del agua y el grado de suciedad. Si utilizas detergente concentrado, mídelo en lugar de verterlo a ojo.
Un exceso puede dificultar el aclarado y dejar residuos, mientras que una cantidad insuficiente puede no limpiar correctamente la ropa.
Para prendas de lana u otras fibras que requieren cuidados particulares, utiliza únicamente un detergente compatible cuando la etiqueta así lo indique.
Tampoco confíes en bicarbonato, vinagre o suavizante como soluciones milagrosas contra las bolitas. No reconstruyen las fibras que ya se han enredado y algunos productos pueden ser incompatibles con determinadas prendas o con las recomendaciones de la lavadora.
6. Reduce el roce durante el secado
La secadora añade movimiento y fricción, por lo que conviene utilizarla solo cuando la etiqueta de la prenda lo permita.
Si una prenda delicada debe secarse en plano, colócala sobre una toalla limpia y seca, recupera suavemente su forma y deja que se seque en un lugar ventilado.
No cuelgues un jersey pesado empapado si sus instrucciones recomiendan secado horizontal: el peso del agua puede deformarlo.
Cuando la secadora esté permitida, selecciona el programa y la temperatura apropiados para el tejido y evita prolongar el ciclo innecesariamente.
Saca la ropa cuando corresponda y no intentes “quemar” las bolitas con temperaturas más altas. El calor no corrige el pilling y puede encoger o deteriorar determinadas fibras.
7. Reduce la fricción también cuando llevas la prenda
Las bolitas no aparecen únicamente en la lavadora. Es frecuente encontrarlas bajo los brazos, en los laterales del torso o en las zonas donde roza un bolso.
Si un jersey produce pilling principalmente en un hombro, por ejemplo, una correa áspera utilizada diariamente puede contribuir al problema.
Evita guardar prendas delicadas apretadas contra cierres, velcros o superficies rugosas. Doblar los jerséis suele ser preferible a colgarlos cuando su propio peso puede deformarlos.
Después de usar una prenda de punto, déjala airearse antes de guardarla si no necesita lavado inmediato.
Reducir lavados innecesarios también disminuye el desgaste, pero una prenda debe lavarse cuando realmente esté sucia o lo indiquen sus condiciones de uso.
Errores a evitar
Arrancar las bolitas con los dedos. Puedes tirar de fibras que todavía forman parte del tejido y crear una zona debilitada.
Pasar una cuchilla de afeitar sin control. Puede cortar hilos sanos, perforar la prenda o causar lesiones. Un aparato diseñado para tejidos ofrece mayor control.
Frotar con piedra pómez o materiales abrasivos. Pueden desgastar la superficie y no son adecuados como método universal.
Usar un quitapelusas sobre la ropa puesta. Trabaja siempre con la prenda retirada y extendida sobre una superficie estable.
Esperar que un producto de lavado repare el tejido. Una vez formadas, las bolitas deben retirarse mecánicamente con un método compatible; el lavado puede ayudar principalmente a prevenir nuevos roces.
Para ir más lejos
Revisa tus jerséis cada pocas semanas durante la temporada de uso. Retirar una pequeña cantidad de pilling con cuidado resulta más sencillo que esperar a que cubra toda la prenda.
Antes de comprar ropa de punto, observa la densidad y estabilidad del tejido y consulta sus instrucciones de mantenimiento. La composición de fibras por sí sola no permite predecir todo su comportamiento.
Guarda juntas las prendas de cuidado parecido. Así será más fácil preparar cargas suaves sin mezclarlas accidentalmente con tejidos muy pesados.
Preguntas frecuentes
¿Por qué salen bolitas incluso en ropa nueva?
Porque algunas fibras pueden soltarse y enredarse desde los primeros usos. El roce durante el uso, lavado y secado favorece el proceso, y la construcción del tejido también influye.
¿Puedo cortar las bolitas con tijeras?
No es recomendable hacerlo una por una: es fácil cortar accidentalmente el tejido. Utiliza un peine o quitapelusas adecuado para la prenda.
¿El vinagre elimina las bolitas?
No. El vinagre no deshace de forma fiable las fibras enredadas que forman el pilling. Además, no es apropiado para todos los materiales ni para todos los electrodomésticos.
¿Quitar las bolitas hace que vuelvan a aparecer?
Pueden formarse otras con el uso porque eliminar las existentes no cambia por completo las características del tejido. Reducir la fricción al usar, lavar y secar la prenda puede ayudar a retrasar su reaparición.