Los cepillos y peines acumulan cabellos, polvo, grasa, restos de productos capilares y pequeñas partículas que terminan pegándose entre las púas. Retirar solo los pelos visibles no basta para mantenerlos limpios. Con agua tibia y unas gotas de champú o jabón suave puedes recuperar fácilmente muchos cepillos de plástico y peines lavables. Eso sí, no todos admiten el remojo: los modelos de madera, con cerdas naturales, partes acolchadas o componentes eléctricos requieren un tratamiento diferente.
Agua tibia y champú: el truco más sencillo para cepillos lavables
Para cepillos y peines fabricados completamente en plástico resistente o materiales que el fabricante permita sumergir, un baño corto con champú ayuda a desprender la película de grasa y los residuos de productos capilares.
Necesitas: 1 litro de agua tibia, 1 cucharadita (5 ml) de champú suave, un recipiente, un cepillo de dientes viejo limpio y unas tijeras pequeñas.
- Retira primero todos los cabellos atrapados. Levántalos con los dedos o con el mango fino de un peine. Si están muy enredados, córtalos cuidadosamente entre las filas de púas sin tocar la base.
- Mezcla 1 litro de agua tibia con 5 ml de champú hasta formar un poco de espuma.
- Sumerge únicamente los cepillos completamente lavables y déjalos durante 10 minutos.
- Frota la base y las púas con un cepillo de dientes durante 1-2 minutos.
- Aclara abundantemente y deja secar sobre una toalla, con las púas orientadas hacia abajo, durante 12-24 horas.
El champú contiene agentes limpiadores capaces de desprender grasa y residuos. Sabrás que ha funcionado cuando las púas estén libres de depósitos y la base deje de presentar una película grasienta.
Para cepillos de madera, limpia sin sumergir
La madera no debe permanecer en agua porque puede hincharse, deformarse, agrietarse o deteriorar el adhesivo que mantiene las piezas unidas. En estos cepillos hay que trabajar con muy poca humedad.
Retira primero todos los cabellos. Después, mezcla 250 ml de agua tibia con 2-3 gotas de champú suave. Humedece un paño de microfibra o un cepillo de dientes, pero escúrrelo muy bien antes de tocar la madera.
Limpia las púas y las zonas accesibles durante aproximadamente 1 minuto, procurando que la base no quede empapada. Pasa después otro paño apenas humedecido con agua limpia y seca inmediatamente.
Deja el cepillo en un lugar ventilado durante al menos 12 horas, lejos de radiadores y sol directo.
No utilices bicarbonato ni abrasivos sobre madera barnizada o pintada. Tampoco la sumerjas en vinagre o alcohol: pueden deteriorar determinados acabados.
Cepillos acolchados: poca agua y un secado completo
Los cepillos con base flexible o acolchada pueden retener agua en su interior. Si se sumergen, la humedad puede quedar atrapada y terminar produciendo olores o deteriorando los materiales.
Prepara 250 ml de agua tibia con 1/4 de cucharadita (aproximadamente 1 ml) de champú suave. Después de retirar los cabellos, moja un cepillo de dientes en la solución y sacude el exceso.
Frota entre las púas durante 1-2 minutos, sin inundar los pequeños orificios de la base. Retira la espuma con un paño húmedo bien escurrido.
Coloca el cepillo con las púas hacia abajo y déjalo secar al aire durante 24 horas antes de guardarlo.
Si al presionar la base sale agua, continúa el secado. No lo guardes en un cajón mientras conserve humedad.
En caso de duda, consulta las instrucciones del fabricante, ya que algunos diseños acolchados tienen requisitos específicos.
Peines de plástico: un baño corto elimina los residuos adheridos
Los peines de plástico suelen ser los más fáciles de limpiar. Para uno o varios peines resistentes, prepara 500 ml de agua tibia y 1/2 cucharadita (2,5 ml) de champú o detergente suave.
Déjalos sumergidos durante 10-15 minutos. Después, utiliza un cepillo de dientes para limpiar entre los dientes y alrededor del mango durante aproximadamente 30 segundos por pieza.
Aclara bajo agua limpia y seca con una toalla. Déjalos al aire otros 30-60 minutos antes de guardarlos.
Este procedimiento resulta útil para restos de aceites, acondicionadores y productos de peinado. Evita el agua muy caliente, porque algunos plásticos pueden deformarse.
Los peines de materiales delicados, decorados o antiguos no deben tratarse automáticamente de esta forma. Si desconoces el material, realiza primero una prueba discreta o sigue las recomendaciones del fabricante.
Cómo limpiar un cepillo eléctrico sin dañarlo
Los cepillos eléctricos, alisadores y aparatos con componentes electrónicos nunca deben sumergirse. Antes de limpiarlos, apágalos, desenchúfalos y espera hasta que estén completamente fríos.
Retira manualmente los cabellos. Para las zonas que el fabricante permita limpiar, utiliza un paño ligeramente humedecido con agua. Si existe suciedad grasa, puedes preparar 250 ml de agua con 2 gotas de jabón suave, humedecer el paño y escurrirlo casi por completo.
Pásalo únicamente por las superficies autorizadas y evita conexiones, botones, puertos y aberturas. Retira cualquier resto de jabón con otro paño apenas húmedo.
Espera hasta que el aparato esté completamente seco antes de conectarlo de nuevo; como precaución, puedes dejarlo varias horas en un lugar ventilado.
Las instrucciones del fabricante tienen prioridad, especialmente en aparatos con cabezales desmontables que pueden tener métodos de lavado específicos.
Errores a evitar
Limpiar sin retirar primero los cabellos. Los pelos forman una barrera que impide llegar correctamente a la grasa y los residuos acumulados en la base.
Sumergir todos los cepillos por igual. La madera, las bases acolchadas y los componentes eléctricos pueden dañarse si absorben agua.
Utilizar agua hirviendo. Puede deformar plásticos, deteriorar adhesivos y afectar a determinados acabados. El agua tibia es suficiente.
Mezclar productos domésticos. No necesitas lejía, vinagre, bicarbonato ni combinaciones fuertes para una limpieza rutinaria. Un detergente suave suele bastar.
Guardar el cepillo todavía húmedo. La humedad atrapada puede provocar malos olores y deteriorar el material. Déjalo secar completamente.
Para ir un poco más allá
Retira los cabellos del cepillo una o dos veces por semana. Así evitarás que se forme una maraña difícil de sacar posteriormente.
Si utilizas aceites, ceras o productos de peinado con frecuencia, realiza una limpieza con champú aproximadamente cada 1-2 semanas. Con poco uso, puede bastar una limpieza mensual.
No compartas cepillos personales cuando exista una infestación de piojos o un problema del cuero cabelludo que pueda transmitirse. En esos casos, sigue las recomendaciones sanitarias específicas.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto tiempo hay que limpiar un cepillo para el pelo?
Depende del uso. Retira los cabellos semanalmente y realiza una limpieza más completa aproximadamente cada 2-4 semanas, o antes si observas grasa y residuos.
¿Puedo dejar el cepillo toda la noche en agua?
No es necesario. Para un cepillo de plástico completamente lavable, 10 minutos suelen bastar. Los remojos prolongados pueden perjudicar adhesivos y componentes internos.
¿El bicarbonato es necesario?
No. Para la suciedad habitual, el champú o un jabón suave son suficientes y presentan menos riesgo de rayar determinados acabados.
¿Cómo sé que el cepillo está realmente limpio?
Las púas deben quedar libres de cabellos y depósitos visibles, la base no debe sentirse grasienta y no debería existir olor desagradable. Antes de volver a utilizarlo o guardarlo, asegúrate además de que esté completamente seco.