La menta crece rápido, tolera bien las podas y se adapta al cultivo en recipientes, por lo que una botella de plástico reutilizada puede convertirse en una pequeña maceta. Eso sí, necesita suficiente volumen de sustrato, agujeros de drenaje y varias horas de buena luz. Una botella demasiado pequeña o sin salida para el agua termina dando más problemas que ventajas. Con un recipiente de 2–3 litros y cortes frecuentes puedes mantener hojas tiernas durante buena parte de la temporada.
Convierte una botella grande en una maceta para menta
Utiliza una botella resistente que haya contenido agua o una bebida alimentaria. No reutilices recipientes que hayan almacenado productos químicos.
Necesitarás:
- Una botella de plástico de 2–3 litros.
- 1 litro de agua templada y 5 ml de lavavajillas líquido.
- Tijeras o cúter.
- Papel de lija de grano 180–240.
- Aproximadamente 1,5–2,5 litros de sustrato para macetas.
- Una pequeña planta o esqueje enraizado de menta.
- Un plato para recoger el agua.
Pasos:
- Lava la botella con el agua y el lavavajillas líquido, aclárala y déjala secar durante 2–4 horas.
- Córtala para obtener un recipiente de unos 15–20 cm de profundidad. Haz 4–6 agujeros de 5–8 mm en la base y suaviza los bordes cortados con la lija.
- Llena con sustrato dejando aproximadamente 2 cm libres hasta el borde. No pongas una capa de piedras en el fondo: los agujeros libres son lo importante para el drenaje.
- Planta la menta a la misma profundidad a la que estaba anteriormente y presiona ligeramente el sustrato alrededor.
- Riega hasta que aparezca agua por los orificios y vacía el plato después de 10–15 minutos.
Durante la primera semana, comprueba diariamente los primeros 2–3 cm de sustrato. Deben mantenerse moderadamente húmedos, pero nunca encharcados.
Colócala donde reciba suficiente luz
La menta puede crecer con unas 4–6 horas de buena luz, aunque la exposición ideal depende del clima. En lugares con veranos muy calurosos, suele agradecer sol suave por la mañana y protección frente al sol intenso de la tarde.
Si la planta procede de un interior poco luminoso, no la expongas de repente a varias horas de sol. Aclimátala durante 7–14 días, aumentando gradualmente el tiempo de exposición.
Observa los nuevos tallos durante 2–3 semanas. Si se vuelven excesivamente largos, débiles y separados, probablemente necesita más luz.
Las botellas transparentes también pueden calentarse rápidamente al sol. Si las raíces reciben sol directo intenso, introduce la botella dentro de un recipiente exterior opaco dejando espacio para que el agua siga drenando libremente.
Riega según el sustrato, no según un calendario
La menta prefiere una humedad más regular que muchas plantas mediterráneas, pero tampoco debe permanecer continuamente empapada.
Introduce un dedo o palillo 2–3 cm en el sustrato. Cuando esa capa empiece a secarse, riega lentamente hasta que salga un poco de agua por la base.
Espera 10–15 minutos y vacía el plato.
En verano quizá necesites revisar la botella a diario porque un recipiente de 2–3 litros se seca rápidamente. Con temperaturas más frescas, el intervalo puede aumentar considerablemente.
No añadas pequeños sorbos varias veces al día. Un riego completo cuando realmente hace falta favorece una humedad más uniforme.
Corta las puntas para conseguir una planta más frondosa
La cosecha frecuente puede funcionar también como poda.
Cuando los tallos tengan varios pares de hojas, utiliza tijeras limpias con alcohol al 70 % durante unos 30 segundos y deja evaporar antes de cortar.
Realiza el corte aproximadamente 0,5–1 cm por encima de un nudo, dejando al menos 2–3 pares de hojas en el tallo. No retires más de aproximadamente un tercio del follaje de una sola vez.
En condiciones favorables, pueden aparecer nuevos brotes laterales durante las siguientes 1–3 semanas.
Si quieres hojas para cocinar, cosecha regularmente los tallos más desarrollados. Una poda ligera y repetida suele mantener la planta más compacta que dejarla crecer durante meses sin cortar.
Aprovecha los cortes para multiplicar tu menta
Los tallos sanos pueden convertirse fácilmente en nuevas plantas.
Corta un esqueje de aproximadamente 8–12 cm con 2–3 nudos y elimina las hojas de la parte inferior. Introduce al menos un nudo en un recipiente con 100–250 ml de agua, dejando las hojas fuera.
Cambia el agua cada 5–7 días.
Las raíces pueden empezar a aparecer aproximadamente en 1–3 semanas, dependiendo de las condiciones. Cuando varias alcancen unos 3–5 cm, traslada el esqueje a una maceta pequeña con drenaje.
Así puedes renovar la planta si la botella original termina quedándose pequeña.
Errores que debes evitar
Utilizar una botella sin agujeros. El agua retenida puede dejar las raíces sin suficiente aire y favorecer su deterioro.
Escoger un recipiente demasiado pequeño. Una botella de 2–3 litros es una solución práctica temporal, pero una menta vigorosa puede necesitar posteriormente más espacio.
Añadir piedras para “mejorar” el drenaje. Es preferible utilizar un sustrato aireado y mantener libres los agujeros inferiores.
Dejar la botella transparente al sol intenso. El pequeño volumen puede calentarse rápidamente y estresar las raíces.
Plantar menta directamente junto a otras especies sin control. En suelo puede extenderse con rapidez mediante tallos subterráneos; cultivarla en recipiente ayuda a contenerla.
Para ir un poco más allá
Si las raíces ocupan prácticamente todo el recipiente, trasplanta a una maceta 2–5 cm más ancha o divide la planta.
Retira las flores si tu prioridad es seguir cosechando hojas tiernas, realizando el corte justo por encima de un nudo.
Cada 1–2 semanas, gira el recipiente un cuarto de vuelta si la luz llega principalmente desde un solo lado.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en crecer la menta?
Una planta ya establecida puede producir nuevos tallos en pocas semanas durante la temporada de crecimiento. La velocidad depende principalmente de temperatura, luz, raíces y disponibilidad de agua.
¿Puedo cultivar menta dentro de casa?
Sí, siempre que reciba suficiente luz. Colócala cerca de una ventana luminosa y observa si los nuevos tallos mantienen un crecimiento compacto.
¿Tengo que regarla todos los días?
No necesariamente. Comprueba los primeros 2–3 cm de sustrato y riega cuando empiecen a secarse. En una botella pequeña y con calor tendrás que revisar con mayor frecuencia.
¿Puede quedarse siempre en la botella?
No necesariamente. Si las raíces llenan el recipiente, el sustrato se seca demasiado rápido o el crecimiento se frena, trasplántala a una maceta mayor. La botella reciclada funciona muy bien para comenzar, pero no tiene por qué ser su recipiente definitivo.