Cómo Limpiar la Campana Extractora y Eliminar la Grasa Acumulada

La campana extractora atrapa buena parte de los vapores y partículas grasas que se producen al cocinar. Con el tiempo, esa grasa termina formando una película pegajosa en el exterior y, sobre todo, en los filtros. Para eliminarla no necesitas empezar con productos muy agresivos: agua caliente, lavavajillas y unos minutos de contacto funcionan bien en muchos modelos. Eso sí, conviene distinguir entre filtros metálicos lavables y filtros de carbón, que pueden necesitar sustitución en lugar de lavado.

Empieza por los filtros metálicos

Apaga la campana, espera a que esté fría y desconéctala si así lo indica el fabricante. Consulta el manual para retirar correctamente los filtros.

Si son filtros metálicos lavables, puedes utilizar este método:

  1. Retira los filtros sujetándolos con ambas manos para evitar que caigan.
  2. Prepara 4 litros de agua caliente, pero manejable, con 15 ml de lavavajillas.
  3. Si el fabricante permite el remojo, déjalos sumergidos durante 10-15 minutos.
  4. Cepilla suavemente cada cara durante 1-2 minutos con un cepillo de nylon, siguiendo la estructura de la malla.
  5. Aclara abundantemente y deja que se sequen por completo antes de reinstalarlos.

El detergente ayuda a desprender la película grasa, mientras que el tiempo de contacto evita tener que frotar con excesiva fuerza.

Para una acumulación importante, realiza un segundo ciclo de 10-15 minutos en lugar de utilizar inmediatamente un desengrasante muy concentrado.

Limpia el exterior sin dejar marcas

Para una superficie de acero inoxidable compatible, prepara 500 ml de agua tibia con 5 ml de lavavajillas.

Retira primero el polvo con una microfibra seca durante 30-60 segundos. Después aplica la solución sobre otro paño, no directamente sobre la campana.

En las zonas grasas, deja actuar la humedad durante 2-3 minutos y limpia durante 20-30 segundos, siguiendo el sentido visible del acabado.

Pasa posteriormente una microfibra apenas humedecida con agua limpia y seca inmediatamente.

No necesitas aplicar aceite para conseguir brillo. Aunque inicialmente puede parecer más brillante, el aceite deja una película que facilita la adhesión posterior de polvo y grasa.

En superficies negras, lacadas, pintadas o con tratamiento antihuellas, utiliza únicamente productos que el fabricante considere compatibles.

Para grasa antigua, dale más tiempo al detergente

Cuando la capa es amarillenta y pegajosa, una pasada rápida suele ser insuficiente.

Utiliza nuevamente 500 ml de agua tibia con 5 ml de lavavajillas. Humedece una microfibra, escúrrela y mantenla sobre la zona durante 3-5 minutos.

Después frota suavemente durante 30-60 segundos.

Repite 2-3 ciclos si fuera necesario. Evita compensar una mancha resistente utilizando estropajos verdes, lana de acero o bicarbonato seco, porque pueden rayar acero inoxidable, pintura y acabados decorativos.

Si todavía persiste una capa importante, utiliza un desengrasante expresamente compatible con la campana y respeta exactamente la dosis y el tiempo de contacto de su etiqueta.

No combines ese producto con otros limpiadores.

No laves automáticamente los filtros de carbón

Este punto es importante: no todos los filtros de una campana se limpian de la misma forma.

Los filtros metálicos suelen recoger grasa y muchos son lavables. Los filtros de carbón activo, utilizados principalmente para controlar olores en campanas de recirculación, pueden ser desechables o regenerables, según el modelo.

No sumerjas un filtro de carbón convencional en agua con detergente esperando recuperarlo. Puede perder su capacidad de funcionamiento.

Consulta el manual para conocer el tipo instalado y el intervalo de sustitución.

Si se trata de un filtro regenerable, utiliza exclusivamente el procedimiento indicado por el fabricante, incluidos temperatura, lavado y secado.

Aprovecha cada limpieza para comprobar durante 1-2 minutos que el filtro no esté deformado, roto o excesivamente saturado.

Limpia botones y bordes con poca humedad

La zona de los controles acumula grasa rápidamente, pero también alberga componentes eléctricos.

Prepara una solución más ligera de 500 ml de agua tibia y 2-3 gotas de lavavajillas. Humedece una microfibra y escúrrela muy bien.

Limpia botones y bordes durante 20-30 segundos por sección.

Para una ranura accesible puedes utilizar un bastoncillo apenas humedecido durante 10-20 segundos, siempre sin introducirlo dentro del mecanismo.

Nunca pulverices agua o desengrasante directamente sobre botones, pantalla, motor, iluminación, ventilaciones o conexiones.

Después pasa un paño apenas humedecido con agua limpia y seca.

Si necesitas desmontar alguna pieza para acceder a su interior, hazlo únicamente cuando el manual indique que está diseñada para ser retirada por el usuario.

Evita que vuelva a formarse una capa gruesa

Una limpieza ligera frecuente requiere mucho menos esfuerzo que retirar meses de grasa acumulada.

Después de cocinar alimentos que producen bastante vapor graso, espera a que la superficie sea segura de tocar y pasa una microfibra ligeramente humedecida con la solución de 500 ml de agua y 5 ml de lavavajillas. La operación puede llevar solo 1-2 minutos.

Como referencia práctica, revisa los filtros metálicos aproximadamente una vez al mes si cocinas con frecuencia. La periodicidad real debe ajustarse al uso y a las indicaciones del fabricante.

También conviene revisar cada pocas semanas la parte inferior de la campana, donde las gotas de grasa pueden acumularse antes de resultar visibles desde fuera.

Errores a evitar

Lavar todos los filtros de la misma manera. Un filtro metálico lavable y uno de carbón activo pueden necesitar tratamientos completamente distintos.

Pulverizar desengrasante directamente sobre la campana. El líquido puede alcanzar controles, motor y otros componentes eléctricos.

Frotar acero inoxidable con lana de acero. Puede producir arañazos permanentes.

Utilizar bicarbonato seco como abrasivo. Puede alterar superficies brillantes, lacadas o con tratamientos especiales.

Montar los filtros todavía húmedos. Deja que se sequen completamente antes de reinstalarlos.

Para ir más allá

Limpia las salpicaduras visibles cuando estén recientes y la campana se haya enfriado.

Revisa los filtros una vez al mes como punto de partida y adapta la frecuencia a cuánto cocinas.

Si la campana pierde capacidad de extracción incluso después de limpiar los filtros, produce ruidos anormales o desprende olor eléctrico, consulta el manual o solicita una revisión técnica.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo puedo dejar los filtros metálicos en remojo?

Si el fabricante permite sumergirlos, empieza con 10-15 minutos en 4 litros de agua caliente manejable y 15 ml de lavavajillas.

¿Puedo meter los filtros en el lavavajillas?

Solo si el fabricante indica que son aptos. Algunos filtros metálicos pueden lavarse de esta forma, mientras que otros pueden deteriorarse o decolorarse.

¿Puedo limpiar la campana con bicarbonato y vinagre?

No es necesario. El bicarbonato puede resultar abrasivo y vinagre y bicarbonato se neutralizan parcialmente al mezclarse. Empieza con agua tibia y lavavajillas.

¿Cada cuánto conviene limpiar la campana?

Depende de cuánto cocines. Como referencia, revisa los filtros metálicos una vez al mes si la utilizas frecuentemente y límpialos cuando empiecen a mostrar una película grasa, respetando siempre las recomendaciones del fabricante.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *