El prensador de ajos parece sencillo de lavar, pero sus pequeños orificios pueden retener fibras, piel y pulpa que se secan rápidamente. Si solo lo enjuagas, esos restos pueden permanecer alrededor de la rejilla, las bisagras y el pistón. La forma más práctica de limpiarlo es actuar justo después de utilizarlo, antes de que el ajo se endurezca. Con agua tibia, una pequeña cantidad de lavavajillas y un cepillo adecuado puedes dejarlo limpio sin recurrir a agujas ni productos agresivos.
El método más sencillo: limpiar antes de que el ajo se seque
Para un prensador de acero inoxidable u otro material lavable compatible, prepara 500 ml de agua tibia y 5 ml de lavavajillas. Necesitarás también un cepillo pequeño de nylon o un cepillo de dientes reservado para limpieza.
- Abre completamente el prensador y retira con una cuchara o utensilio de plástico los restos grandes de ajo.
- Enjuágalo bajo agua tibia durante 20-30 segundos, haciendo que el agua atraviese los orificios.
- Déjalo en contacto con la solución de agua y jabón durante 5-10 minutos, si el fabricante permite remojarlo.
- Cepilla la rejilla por ambos lados durante 30-60 segundos, además del pistón y las articulaciones accesibles.
- Aclara abundantemente y déjalo abierto hasta que esté completamente seco.
Comprueba la rejilla a contraluz. Si todos los agujeros dejan pasar la luz y no quedan fibras visibles alrededor del pistón, la limpieza ha funcionado.
Empuja los restos en la dirección contraria
Uno de los mejores trucos para los pequeños orificios no requiere ningún producto especial.
Coloca la rejilla bajo un chorro moderado de agua haciendo que esta circule desde la cara exterior hacia la zona donde estaba el ajo. De esta manera intentas expulsar las fibras en sentido contrario al que fueron comprimidas.
Hazlo durante 20-30 segundos.
Después pasa un cepillo por ambos lados.
Algunos prensadores incluyen una pieza de plástico con pequeñas puntas diseñada específicamente para atravesar los agujeros. Si el tuyo la incorpora, úsala según las instrucciones del fabricante.
Evita sustituirla por agujas, alfileres o cuchillos. Además de poder pincharte, pueden arañar el metal o deformar los orificios.
Si el ajo ya está completamente seco
Un prensador olvidado durante varias horas requiere algo más de paciencia, no necesariamente más fuerza.
Si el utensilio admite remojo, prepara 1 litro de agua tibia con 5-10 ml de lavavajillas.
Déjalo durante 15-30 minutos.
El agua rehidrata las fibras secas mientras el detergente ayuda a desprender los residuos grasos y alimentarios adheridos.
Después abre y cierra el prensador varias veces dentro del agua y cepilla la rejilla durante aproximadamente 1 minuto por cada lado.
Si quedan restos, repite otros 10 minutos de remojo.
No utilices agua hirviendo para acelerar el proceso, especialmente si el utensilio tiene mangos de plástico, revestimientos o piezas pegadas.
La bisagra también acumula restos
La rejilla suele recibir toda la atención, pero observa también la articulación.
Pequeños trozos de ajo pueden desplazarse hacia la bisagra al cerrar el utensilio.
Con el prensador abierto, aplica 250 ml de agua tibia con 2-3 ml de lavavajillas mediante un cepillo. Trabaja la zona durante 30-60 segundos, abriendo y cerrando suavemente el mecanismo.
Aclara mientras continúas moviéndolo.
No fuerces una articulación que esté bloqueada. Si hay una pieza de alimento atrapada, vuelve a remojarla antes de intentarlo de nuevo.
Después del aclarado, sacude el exceso de agua y seca especialmente bien la unión, donde la humedad puede permanecer más tiempo.
¿Y si queda olor a ajo?
Un ligero olor inmediatamente después de utilizar el prensador no significa necesariamente que siga sucio.
Primero realiza una limpieza completa con jabón y aclara abundantemente.
Si el utensilio es de acero inoxidable sin revestimientos delicados, vuelve a lavarlo con 500 ml de agua tibia y 5 ml de lavavajillas, prestando especial atención a las caras interiores y la bisagra.
Después déjalo secar completamente al aire.
No necesitas perfumarlo con aceites ni dejarlo durante horas en limón o vinagre. Los ácidos pueden ser innecesarios y no son apropiados para todos los metales y acabados.
Si persiste un olor fuerte, inspecciona nuevamente los orificios: normalmente queda alguna fibra escondida.
¿Puede ir al lavavajillas?
Depende completamente del prensador.
Los modelos fabricados íntegramente en acero inoxidable suelen tolerar mejor este tipo de lavado, pero “aspecto metálico” no significa necesariamente acero inoxidable. Algunos utensilios contienen aluminio, aleaciones, recubrimientos o piezas plásticas que pueden deteriorarse.
Busca el símbolo correspondiente o consulta las instrucciones del fabricante.
Incluso cuando sea apto para lavavajillas, retira primero los trozos grandes de ajo. Un ciclo automático no garantiza que una fibra comprimida dentro de un orificio diminuto vaya a desaparecer.
Colócalo abierto para facilitar que el agua alcance la rejilla.
Al terminar, comprueba los agujeros y seca si queda humedad en la articulación.
Para manchas resistentes, no empieces con bicarbonato
En un utensilio con muchos agujeros pequeños, los productos en polvo pueden resultar incómodos de aclarar.
Empieza siempre con agua tibia, jabón y acción mecánica mediante un cepillo.
Si existe una mancha superficial que no es un resto de alimento, identifica primero el material del prensador antes de aplicar bicarbonato, vinagre u otro producto.
El aluminio, por ejemplo, puede reaccionar o cambiar de aspecto con determinados limpiadores. Los acabados pintados o revestidos también necesitan más precaución.
En un utensilio que entra directamente en contacto con alimentos, lo importante es retirar completamente los residuos de limpieza y aclarar bien, no conseguir un brillo artificial.
Sécalo abierto antes de guardarlo
Después del último aclarado, sacude el prensador varias veces y sécalo con un paño limpio.
Déjalo abierto durante 30-60 minutos, o hasta que la bisagra y los pequeños huecos estén completamente secos.
No lo guardes cerrado inmediatamente si todavía conserva gotas.
Este gesto es especialmente importante en utensilios que contienen piezas metálicas susceptibles a manchas o corrosión.
Antes de guardarlo, mira nuevamente la rejilla a contraluz. Esta comprobación tarda apenas unos segundos y permite detectar inmediatamente un orificio que todavía contiene ajo.
Errores a evitar
Esperar hasta el día siguiente para lavarlo. El ajo seco queda mucho más adherido a los pequeños orificios.
Utilizar agujas o cuchillos. Puedes lesionarte, arañar el utensilio o deformar la rejilla.
Dar por hecho que cualquier prensador metálico admite lavavajillas. Comprueba primero el material y las indicaciones del fabricante.
Usar productos agresivos para eliminar el olor. Normalmente una limpieza completa con jabón es suficiente.
Guardarlo húmedo y cerrado. La humedad puede quedar atrapada especialmente alrededor de la articulación.
Para ir más lejos
Ten un cepillo pequeño reservado para utensilios con rejillas y ranuras. Servirá también para coladores y otras piezas difíciles de alcanzar.
Después de prensar el último ajo, dedica 30 segundos a enjuagar el utensilio aunque vayas a lavar el resto de la vajilla más tarde. Evitar que la pulpa se seque reduce considerablemente el trabajo posterior.
Cada pocas semanas, inspecciona la bisagra y los bordes de la rejilla para detectar residuos que hayan pasado desapercibidos.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo puedo dejarlo en remojo?
Para restos secos, 15-30 minutos en agua tibia con jabón suele ser suficiente, siempre que el fabricante permita sumergir el utensilio.
¿Cómo saco el ajo de los agujeros pequeños?
Prueba primero a hacer circular agua desde la cara exterior hacia el interior y utiliza después un cepillo de nylon. Si el prensador incluye una herramienta específica para los agujeros, úsala en lugar de una aguja.
¿Es necesario utilizar vinagre?
No. Para los residuos normales de ajo, agua tibia, lavavajillas y cepillado suelen ser suficientes. El vinagre tampoco es compatible con todos los materiales.
¿Cómo sé que está realmente limpio?
Observa la rejilla a contraluz. Los orificios deben estar despejados, sin fibras visibles, y no debe quedar pulpa alrededor del pistón o de la bisagra.