Con el uso diario, un cepillo para el cabello puede terminar acumulando mucho más que pelos. Entre las cerdas quedan atrapados polvo, células de piel, pelusa y restos de productos como aceites, lacas, champú en seco o acondicionadores.
Aunque a simple vista parezca suficiente retirar los cabellos, una limpieza completa de vez en cuando ayuda a mantener el cepillo en mejores condiciones y evita volver a pasar toda esa suciedad por el pelo limpio.
Y lo mejor es que, en muchos cepillos, basta con unas tijeras o un peine, agua templada y un poco de jabón.
Paso 1: retira todos los cabellos atrapados
Este es el paso más importante.
Empieza levantando los pelos que se han enrollado alrededor de las cerdas.
Puedes utilizar:
- Un peine de púas finas.
- Un limpiador específico para cepillos.
- Pinzas.
- El extremo de un peine con mango.
- Unas tijeras pequeñas, con cuidado.
Levanta los cabellos desde la base y tira suavemente de ellos.
Si están extremadamente enredados, córtalos longitudinalmente entre las filas de cerdas para facilitar su extracción.
Ten cuidado de no cortar las propias cerdas.
El truco para los pelos más difíciles
Cuando el cepillo tiene una auténtica maraña compactada, intenta dividirla en varias secciones.
Introduce cuidadosamente unas tijeras bajo los cabellos, corta la masa en dos o tres puntos y después retírala con los dedos o unas pinzas.
En pocos minutos puedes eliminar una acumulación que parecía imposible de sacar.
Paso 2: identifica de qué material está hecho
Antes de meter el cepillo bajo el grifo, comprueba su material.
Un cepillo completamente plástico puede tolerar una limpieza diferente de uno fabricado con:
- Madera.
- Bambú.
- Cerdas naturales.
- Almohadilla acolchada.
- Componentes metálicos.
- Piezas pegadas.
No todos los cepillos deben sumergirse en agua.
Si tienes las instrucciones del fabricante, consúltalas.
Paso 3: para cepillos de plástico, prepara agua jabonosa
Si el cepillo es de plástico y puede mojarse completamente, llena un recipiente con agua templada y añade unas gotas de jabón suave o champú.
Introduce el cepillo y mueve las cerdas dentro del agua.
No necesitas utilizar agua hirviendo.
Deja que el jabón ayude a desprender grasa y residuos de productos.
Después utiliza un cepillo de dientes viejo y limpio para trabajar entre las cerdas y alrededor de la base.
Presta atención a la base de las cerdas
Es precisamente donde suele acumularse más suciedad.
Pasa el cepillo de dientes entre las filas y frota suavemente.
Si observas una película gris o blanquecina alrededor de las cerdas, probablemente estás retirando una mezcla de polvo, grasa y productos capilares.
Repite hasta que la superficie quede limpia.
Paso 4: aclara correctamente
Enjuaga el cepillo con agua limpia para eliminar el jabón y los residuos desprendidos.
No dejes restos de detergente entre las cerdas.
Sacude suavemente el exceso de agua.
Después llega otro paso fundamental: el secado.
Paso 5: déjalo secar con las cerdas hacia abajo
Coloca el cepillo sobre una toalla limpia con las cerdas orientadas hacia abajo o de forma que el agua pueda salir fácilmente.
Déjalo secar completamente al aire antes de volver a utilizarlo.
Evita guardarlo todavía húmedo dentro de un cajón o neceser cerrado.
La humedad atrapada puede favorecer malos olores y deteriorar determinados materiales.
¿Qué ocurre si el cepillo es de madera?
Aquí debes cambiar el método.
La madera puede deformarse, agrietarse o deteriorarse si permanece sumergida durante mucho tiempo.
Después de retirar todos los cabellos, utiliza un paño ligeramente húmedo con una pequeña cantidad de jabón suave para limpiar las zonas necesarias.
Puedes utilizar un cepillo de dientes apenas humedecido alrededor de las cerdas.
Después retira los residuos y seca inmediatamente.
No dejes un cepillo de madera sumergido en un recipiente con agua.
¿Y los cepillos de bambú?
Aunque el bambú puede tolerar cierto contacto con agua dependiendo de su acabado, tampoco es buena idea mantenerlo sumergido innecesariamente.
Utiliza el mismo enfoque prudente:
poca agua + limpieza localizada + secado rápido.
Esto ayuda a conservar tanto el mango como las uniones.
Cepillos con almohadilla: cuidado con el agua atrapada
Los cepillos acolchados pueden tener una pequeña abertura o estructura que permite el movimiento de aire.
Si los sumerges completamente, el agua puede quedar atrapada dentro.
Por eso resulta preferible limpiar las cerdas y la superficie de forma controlada en lugar de llenar todo el interior de agua.
Después colócalos de manera que puedan drenar y secarse completamente.
Cepillos con cerdas naturales
Las cerdas naturales requieren más delicadeza.
Primero retira cuidadosamente todos los cabellos.
Después limpia con una pequeña cantidad de agua jabonosa sin dejar el cepillo en remojo durante mucho tiempo.
Evita frotar agresivamente, ya que podrías deformar o arrancar las cerdas.
Aclara de manera controlada y deja secar al aire.
¿Necesitas bicarbonato?
Para la limpieza habitual, normalmente no.
El jabón o champú ya está diseñado para ayudar a eliminar aceites y suciedad.
Si el fabricante permite otros productos y existe una acumulación particularmente resistente, pueden considerarse métodos adicionales, pero no necesitas preparar una mezcla complicada para limpiar correctamente un cepillo.
¿Y el vinagre?
También aparece con frecuencia en remedios caseros.
Pero no es necesario para una limpieza rutinaria y puede afectar determinados materiales, adhesivos o acabados.
El método más sencillo suele ser suficiente:
retirar pelos → limpiar con jabón → aclarar cuando sea apropiado → secar completamente.
¿Cómo limpiar un peine?
Los peines de plástico suelen ser todavía más fáciles.
Retira los pelos y colócalos durante unos minutos en agua templada con jabón.
Frota entre las púas con un cepillo de dientes.
Aclara y deja secar.
En peines de madera utiliza nuevamente una limpieza superficial sin remojo prolongado.
¿Y un cepillo redondo?
Los cepillos redondos pueden convertirse en auténticos imanes para los cabellos.
Divide los pelos atrapados en varias secciones con unas tijeras pequeñas.
Después tira de cada sección hacia fuera.
Puedes ayudarte con pinzas.
Cuando hayas retirado todos los cabellos, limpia las cerdas según el material del cepillo.
Si el cuerpo tiene orificios de ventilación, evita llenarlos innecesariamente de agua.
No olvides limpiar el mango
Mientras nos concentramos en las cerdas, el mango queda olvidado.
Sin embargo, lo tocamos continuamente con las manos, incluso después de aplicar productos capilares.
Pasa un paño húmedo con jabón por el mango y seca correctamente.
Presta especial atención a zonas texturizadas donde pueda acumularse suciedad.
¿Cada cuánto hay que limpiar el cepillo?
No existe una frecuencia exacta para todo el mundo.
Dependerá de:
- Cuánto cabello pierdes.
- Con qué frecuencia utilizas el cepillo.
- Si utilizas laca, aceites o champú en seco.
- Tipo de cabello.
- Tipo de cepillo.
Una buena costumbre es retirar los pelos una vez por semana o cuando empiecen a acumularse.
Después puedes realizar una limpieza más profunda periódicamente según el estado del cepillo.
Si utilizas muchos productos capilares…
Probablemente necesitarás limpiarlo con mayor frecuencia.
El champú en seco, las lacas y determinados productos de peinado pueden formar una película alrededor de las cerdas.
Con el tiempo esa capa atrapa todavía más polvo y suciedad.
No esperes a que la base de las cerdas quede completamente cubierta.
¿Se puede compartir un cepillo?
Lo ideal es que los cepillos de uso personal no se compartan habitualmente.
Esto cobra especial importancia cuando existen problemas como piojos o determinadas afecciones del cuero cabelludo.
Si existe una infestación de piojos, sigue las recomendaciones sanitarias específicas para el tratamiento de peines, cepillos y otros objetos personales.
Una limpieza doméstica habitual no sustituye esas medidas.
Cuándo es mejor reemplazarlo
Limpiar no puede reparar un cepillo que ha llegado al final de su vida útil.
Considera sustituirlo si presenta:
- Cerdas rotas o muy deformadas.
- Puntas protectoras desaparecidas.
- Grietas.
- Moho.
- Almohadilla deteriorada.
- Óxido importante.
- Piezas sueltas.
- Suciedad imposible de retirar.
Si las cerdas arañan el cuero cabelludo, tampoco merece la pena conservarlo simplemente porque esté limpio.
El método exprés de cinco minutos
Si tienes poco tiempo, haz esto:
1. Corta y retira todos los cabellos atrapados.
2. Frota entre las cerdas con un cepillo de dientes y agua jabonosa.
3. Aclara si el material puede mojarse.
4. Limpia el mango.
5. Déjalo secar completamente con las cerdas hacia abajo.
Solo estos pasos pueden transformar considerablemente un cepillo descuidado.
Errores que debes evitar
- Sumergir cualquier cepillo sin comprobar el material.
- Dejar madera o bambú durante horas en agua.
- Utilizar agua hirviendo.
- Cortar accidentalmente las cerdas al retirar los cabellos.
- Guardar el cepillo todavía húmedo.
- Dejar agua atrapada dentro de una almohadilla.
- Utilizar productos agresivos sin necesidad.
- Olvidar limpiar el mango.
- Intentar recuperar un cepillo con moho o muy deteriorado.
Para ir más allá
Haz una pequeña comparación.
Antes de limpiar tu cepillo, coloca una hoja blanca debajo y pasa varias veces un peine fino entre las cerdas.
Observa todo lo que cae.
Después retira completamente los cabellos, limpia la base de las cerdas con agua jabonosa según el material y deja secar el cepillo durante el tiempo necesario.
Repite la prueba.
La diferencia puede resultar sorprendente.
Y a partir de entonces adopta una costumbre sencilla: cada vez que veas una pequeña acumulación de cabellos, retírala inmediatamente en lugar de esperar a que se convierta en una maraña compacta.
El verdadero truco para pasar de un cepillo lleno de pelos y residuos a uno impecable no está en utilizar una mezcla milagrosa. Está en retirar primero los cabellos, disolver después la grasa y la suciedad con un limpiador suave y, sobre todo, secar correctamente el cepillo antes de volver a utilizarlo.