Los tarros de especias terminan acumulando polvo, grasa de cocina y restos de condimentos alrededor de la tapa, la rosca y las esquinas. Además, especias como cúrcuma, pimentón o curry pueden dejar manchas persistentes en algunos plásticos. Para recuperar los recipientes sin dejar olores ni residuos de limpieza, lo más eficaz es vaciarlos, lavarlos con agua tibia y lavavajillas y, sobre todo, secarlos completamente antes de rellenarlos. La humedad es especialmente importante cuando se almacenan productos secos.
Agua tibia y lavavajillas: el método más sencillo para una limpieza completa
Este tratamiento sirve para la mayoría de los recipientes lavables de vidrio, acero inoxidable y plástico resistente. El lavavajillas desprende tanto la grasa exterior como los aceites naturales que dejan muchas especias.
Necesitas: 1 litro de agua tibia, 10 ml —2 cucharaditas— de lavavajillas líquido suave, una esponja no abrasiva, un cepillo pequeño para botellas y un paño limpio.
- Vacía completamente el recipiente. No mezcles especias antiguas con nuevas. Retira también el dosificador si puede desmontarse sin forzarlo.
- Prepara la solución con 1 litro de agua tibia y 10 ml de lavavajillas. Si el recipiente es lavable, mantenlo en contacto con la solución durante 10 minutos.
- Cepilla el interior durante 30-60 segundos. Insiste en roscas, esquinas y debajo del borde de la tapa.
- Aclara abundantemente con agua limpia hasta que no quede espuma ni tacto jabonoso.
- Déjalo secar boca abajo y después al aire durante varias horas. No añadas especias hasta comprobar que interior, tapa y rosca están totalmente secos.
Los tensioactivos del jabón ayudan a dispersar la grasa y los aceites adheridos. Sabrás que la limpieza ha funcionado cuando desaparezca el tacto graso y no queden residuos visibles ni olor a detergente.
Para tapas y roscas con grasa acumulada
Las tapas suelen ser la parte más olvidada. Cada vez que se abre un tarro mientras se cocina, los dedos pueden transferir pequeñas cantidades de aceite y grasa que después atrapan polvo.
Prepara 500 ml de agua tibia con 5 ml —1 cucharadita— de lavavajillas. Si la tapa es completamente lavable y no contiene mecanismos, madera o piezas que puedan oxidarse, déjala en la solución durante 10 minutos. Cepilla la rosca y los pequeños relieves durante 1 minuto, aclara y seca.
Para tapas de madera, corcho o bambú, evita el remojo. Límpialas con un paño apenas humedecido en una solución de 250 ml de agua y 2,5 ml de jabón neutro, retira inmediatamente el jabón con otro paño húmedo y seca.
Comprueba también las juntas de silicona desmontables: los restos atrapados debajo pueden mantener olores incluso cuando el tarro parece limpio.
Bicarbonato para olores persistentes en vidrio
El vidrio no suele retener olores, pero las tapas, juntas y residuos grasos pueden hacer que un recipiente siga oliendo a comino, ajo o mezclas intensas después del primer lavado.
En un tarro de vidrio sin decoración delicada, añade 1 cucharada rasa de bicarbonato —unos 15 g— por cada 500 ml de agua tibia. Llena el recipiente con la solución y déjala actuar 30 minutos. Vacía, lava nuevamente con unas gotas de lavavajillas, aclara abundantemente y deja secar por completo.
El bicarbonato puede ayudar a eliminar ciertos residuos responsables del olor, pero no debe utilizarse para intentar perfumar o “desinfectar” el recipiente.
No frotes bicarbonato seco sobre plástico brillante, acrílico o superficies decoradas: sus partículas pueden producir microarañazos. Mantén además los productos de limpieza fuera del alcance de niños y mascotas.
Cómo tratar las manchas de cúrcuma y curry en plástico
Las manchas amarillas o anaranjadas pueden ser especialmente persistentes porque algunos pigmentos de las especias se adhieren al plástico. Empieza siempre con el método suave.
Mezcla 500 ml de agua tibia con 10 ml de lavavajillas, aplica la solución y deja actuar 15 minutos. Frota con una esponja no abrasiva durante 30 segundos, aclara y seca. Puedes repetir el procedimiento una segunda vez.
Si el recipiente queda limpio al tacto pero conserva una sombra amarillenta, no sigas aumentando la fuerza. Parte del pigmento puede haber penetrado o teñido superficialmente el plástico y la marca puede ser permanente.
Evita estropajos metálicos, disolventes y lejía concentrada para intentar recuperar el color. Una mancha estética no justifica deteriorar una superficie destinada a guardar alimentos. Si el plástico está rayado, agrietado o degradado, sustituir el recipiente es una opción más sensata.
Etiquetas pegajosas: cómo limpiar el exterior sin complicaciones
Cuando una etiqueta deja restos adhesivos, primero intenta retirarlos mecánicamente. Sobre vidrio liso, humedece la etiqueta con agua tibia jabonosa durante 10 minutos y despréndela poco a poco con una tarjeta de plástico.
Si quedan pequeños residuos, aplica 1 cucharadita —5 ml— de aceite de cocina sobre un paño y frota la zona durante 30-60 segundos. El aceite puede ayudar a ablandar determinados adhesivos. Después es imprescindible lavar esa parte con agua tibia y lavavajillas hasta eliminar completamente la película grasa.
Este método es apropiado principalmente para vidrio. En plástico, superficies pintadas o tapas decorativas, el aceite puede dejar marcas; prueba primero en una zona discreta.
Nunca utilices cuchillas sobre recipientes de plástico ni cerca de las manos: un raspador improvisado puede rayar el recipiente o provocar cortes.
Errores a evitar
- Rellenar el tarro cuando todavía está húmedo. Las especias pueden apelmazarse y la humedad favorece su deterioro.
- Limpiar un recipiente sin retirar primero la especia antigua. Los restos envejecidos pueden contaminar el contenido recién comprado y alterar su aroma.
- Empapar tapas de madera, bambú o corcho. Pueden hincharse, deformarse o agrietarse al secarse.
- Frotar plástico con estropajos abrasivos. Los arañazos dificultan las futuras limpiezas y empeoran el aspecto del recipiente.
- Mezclar productos de limpieza. Nunca combines lejía con vinagre, amoniaco u otros limpiadores, ya que pueden producirse gases peligrosos.
Para ir un poco más allá
Limpia el exterior de los tarros cada 2 o 3 semanas si están cerca de los fogones. Así evitarás que la grasa se endurezca y atrape polvo.
Antes de rellenar un recipiente, revisa la especia restante. Si presenta humedad, moho, insectos u olor anormal, deséchala y limpia completamente el tarro.
Guarda las especias bien cerradas, alejadas del vapor, del calor intenso y de la luz directa