Los recipientes de plástico pueden quedar aparentemente limpios y, aun así, conservar el olor de tomate, curry, ajo, cebolla o comidas grasas. Esto ocurre porque determinados plásticos pueden retener compuestos aromáticos y restos de grasa, especialmente cuando el recipiente está rayado o se ha guardado cerrado antes de secarse por completo.
Antes de recurrir a productos agresivos, prueba un método sencillo: lavarlo bien, secarlo y dejar bicarbonato seco en su interior durante varias horas. Es una forma práctica de combatir olores residuales sin llenar el recipiente de perfumes.
Primero elimina cualquier resto de grasa
El bicarbonato no sustituye una buena limpieza.
Empieza así:
- Vacía completamente el recipiente.
- Acláralo con agua tibia.
- Añade unas gotas de lavavajillas desengrasante.
- Lava el fondo, las paredes, las esquinas y la tapa con una esponja suave.
- Presta especial atención a las ranuras de la tapa.
- Aclara abundantemente.
- Seca con un paño limpio.
- Déjalo terminar de secarse completamente abierto.
Si todavía queda una película grasa, repite el lavado antes de tratar el olor.
El truco del bicarbonato seco
Una vez que el recipiente esté limpio y completamente seco, espolvorea 1-2 cucharadas de bicarbonato en el fondo.
No necesitas añadir agua.
Cierra el recipiente y déjalo reposar durante varias horas o toda la noche.
Al día siguiente, vacía el bicarbonato y lava nuevamente el recipiente con agua y lavavajillas.
Aclara y deja secar abierto.
Para un olor intenso puede ser necesario repetir el procedimiento.
Otra opción: pasta de bicarbonato
Si el olor parece especialmente concentrado en determinadas zonas, prepara una pasta con bicarbonato y una pequeña cantidad de agua.
Extiéndela suavemente sobre el interior y deja actuar durante unos 15-30 minutos.
Después frota con una esponja suave, lava normalmente y aclara muy bien.
El bicarbonato tiene cierta acción abrasiva, así que no frotes agresivamente ni utilices este método repetidamente sobre plásticos delicados.
No olvides la tapa
A veces limpiamos repetidamente el recipiente cuando el verdadero origen del olor está en la tapa.
Retira las juntas de silicona únicamente si están diseñadas para desmontarse.
Limpia cuidadosamente:
- ranuras;
- esquinas;
- junta;
- borde interior;
- zona alrededor de cierres y pestañas.
Un cepillo de dientes reservado para limpieza puede llegar a los espacios donde una esponja no entra.
Aclara y seca completamente antes de volver a montar las piezas.
El sol puede ayudar, pero con moderación
Después de lavar el recipiente, dejarlo abierto en un lugar luminoso y ventilado puede ayudar a disipar algunos olores.
Una exposición breve al sol puede resultar útil para ciertos recipientes, pero no los olvides durante días bajo un sol intenso.
La radiación ultravioleta y el calor pueden degradar, decolorar o deformar determinados plásticos.
Si tienes dudas, déjalo simplemente abierto en un lugar bien ventilado.
¿Y el vinagre?
También puede utilizarse para determinados olores si el fabricante del recipiente lo permite.
Puedes lavar el recipiente y después pasar por su interior una solución diluida de vinagre blanco. Aclara cuidadosamente y deja secar.
Sin embargo, no es necesario combinar vinagre y bicarbonato.
Cuando se mezclan directamente, reaccionan entre sí y neutralizan buena parte de sus propiedades ácido-base. El espectáculo de espuma no significa necesariamente una limpieza superior.
Utilízalos por separado si decides emplear ambos métodos.
No utilices lejía como primera solución
Para un simple problema de olor, normalmente no hace falta utilizar un producto tan agresivo.
Si necesitas desinfectar un recipiente por una razón concreta, sigue las instrucciones del fabricante y utiliza únicamente productos y concentraciones compatibles con recipientes destinados a alimentos.
Nunca mezcles lejía con vinagre, amoniaco u otros limpiadores.
Y aclara siempre según las indicaciones del producto antes de volver a utilizar el recipiente para comida.
Una hoja de papel puede ayudar con olores leves
Para un recipiente ya limpio y seco que conserva un olor muy ligero, puedes dejarlo abierto y ventilándose durante uno o dos días.
Muchas veces esto es suficiente.
Evita intentar ocultar el olor utilizando ambientadores, perfumes o aceites esenciales dentro de un recipiente destinado a almacenar alimentos.
El objetivo es eliminar el residuo causante, no sustituir un olor por otro.
¿Por qué el tomate y el curry son tan difíciles?
Las salsas grasas y muy pigmentadas pueden producir dos problemas simultáneos: olor y coloración.
Eliminar el olor no significa necesariamente que desaparezca una mancha naranja o amarilla.
Si después de varios lavados el recipiente está limpio y no huele pero conserva color, puede tratarse de una pigmentación del propio plástico.
Seguir frotando con abrasivos puede rayarlo sin devolverle su aspecto original.
Evita los arañazos
Los estropajos metálicos y abrasivos fuertes pueden dejar pequeñas marcas en el plástico.
Estas superficies deterioradas resultan más difíciles de limpiar posteriormente y pueden retener residuos.
Utiliza esponjas suaves y sustituye los recipientes muy deteriorados cuando ya no puedan limpiarse adecuadamente.
Cómo evitar que el olor vuelva
Hay tres hábitos especialmente útiles.
No guardes el recipiente húmedo y cerrado. Deja que se seque por completo.
Lava los alimentos grasos cuanto antes. Cuanto más tiempo permanezcan los residuos, más difícil será eliminarlos.
No calientes cualquier recipiente de plástico. Utiliza el microondas únicamente cuando el fabricante indique expresamente que es apto para ello.
Para salsas muy grasas o pigmentadas, un recipiente de vidrio puede resultar más sencillo de mantener sin manchas ni olores.
Cuándo conviene sustituir el recipiente
Un olor persistente por sí solo puede mejorar con sucesivas limpiezas, pero revisa también el estado físico.
Considera reemplazar un recipiente destinado a alimentos cuando presente:
- grietas profundas;
- deformaciones importantes;
- superficie muy deteriorada;
- zonas derretidas;
- daños que impidan una limpieza adecuada;
- olores persistentes acompañados de deterioro evidente.
Un recipiente nuevo no siempre es necesario por una simple mancha de color, pero sí cuando su estado dificulta mantener una buena higiene.
Errores que conviene evitar
- Aplicar bicarbonato sin retirar primero la grasa. Lava bien antes.
- Guardar el recipiente todavía húmedo. Déjalo secar abierto.
- Mezclar bicarbonato y vinagre esperando duplicar su eficacia. Es mejor utilizarlos por separado.
- Usar estropajos metálicos. Pueden rayar el plástico.
- Intentar ocultar el olor con perfumes. No son apropiados para recipientes de alimentos.
- Exponer el plástico durante días al sol intenso. Puede degradarse.
- Confundir una mancha permanente con suciedad. Un recipiente puede estar limpio aunque conserve cierta coloración.
Para ir un poco más allá
Después de limpiar varios recipientes, guárdalos con las tapas separadas o ligeramente abiertas, siempre que el espacio y las condiciones de almacenamiento lo permitan.
Así cualquier humedad residual puede evaporarse y no queda un pequeño ambiente cerrado donde los olores se concentren.
Para recipientes que utilizas habitualmente con curry, tomate u otras comidas muy aromáticas, considera reservarlos específicamente para esos alimentos o utilizar vidrio.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el método casero más sencillo para eliminar el olor?
Lava y seca completamente el recipiente, añade 1-2 cucharadas de bicarbonato seco y déjalo actuar varias horas o durante la noche. Después vuelve a lavarlo y acláralo.
¿Debo mezclar bicarbonato y vinagre?
No es necesario. La reacción entre ambos neutraliza parte de su acidez y alcalinidad. Si quieres utilizarlos, hazlo por separado.
¿Cómo limpio el olor atrapado en la tapa?
Limpia cuidadosamente las ranuras y, si el diseño lo permite, retira la junta y lávala por separado.
¿Por qué sigue naranja aunque ya no huele?
Los pigmentos de algunos alimentos pueden teñir el plástico. La coloración residual no significa necesariamente que siga sucio.
¿Cómo evito los malos olores?
Lava los recipientes poco después de utilizarlos y, sobre todo, no los guardes cerrados hasta que estén completamente secos.