Quienes disfrutan cuidando un jardín, un huerto o unas macetas saben que no siempre hacen falta productos costosos para mantener las plantas sanas. Un buen compost casero puede mejorar la estructura del suelo, aportar nutrientes de forma gradual y reducir la cantidad de residuos orgánicos que terminan en la basura. Prepararlo correctamente requiere un poco de paciencia, pero el resultado merece la pena. A continuación descubrirás cómo elaborar un compost equilibrado y varios consejos para aprovecharlo al máximo sin perjudicar tus plantas.
Prepara un compost casero equilibrado con restos vegetales
El compost transforma los residuos orgánicos en un abono rico en materia orgánica gracias a la acción de microorganismos. Funciona en huertos, jardines y macetas de exterior. No debe utilizarse con restos de carne, pescado, productos lácteos, aceites o excrementos de perros y gatos, ya que pueden atraer plagas y dificultar el proceso.
Material necesario
- Un compostador o recipiente ventilado.
- 2 partes de materiales secos (“marrones”): hojas secas, cartón sin tinta brillante o pequeñas ramas trituradas (unos 2 kg).
- 1 parte de materiales frescos (“verdes”): restos de frutas, verduras o césped recién cortado (aproximadamente 1 kg).
- Agua.
- Una horca o pala.
Pasos
- Coloca una primera capa de materiales secos de unos 10 cm de espesor.
- Añade una capa de restos frescos de unos 5 cm y cúbrela con otra capa de materiales secos.
- Humedece ligeramente el conjunto hasta que tenga la humedad de una esponja bien escurrida, sin llegar a empaparlo.
- Remueve el compost cada 2 o 3 semanas para favorecer la oxigenación.
- Espera entre 3 y 6 meses, según la temperatura ambiente, hasta obtener un material oscuro, suelto y con olor a tierra húmeda.
Sabrás que el compost está listo cuando ya no puedas distinguir la mayoría de los restos originales.
Utiliza acolchado para conservar la humedad del suelo
Cubrir la tierra con materia orgánica ayuda a reducir la evaporación del agua, limita el crecimiento de malas hierbas y protege las raíces frente a los cambios bruscos de temperatura.
Extiende una capa de 5 a 7 cm de hojas secas, corteza de pino o paja alrededor de las plantas, dejando 5 cm de separación respecto al tallo para evitar el exceso de humedad. Renueva el acolchado una o dos veces al año, preferiblemente en primavera y al comienzo del otoño.
Este método resulta especialmente útil en huertos, rosales, arbustos y árboles jóvenes.
Riega en el momento adecuado
La forma de regar influye tanto como la cantidad de agua utilizada.
Durante la primavera y el verano, riega a primera hora de la mañana o al atardecer para reducir la evaporación. Aporta el agua directamente sobre la tierra, evitando mojar las hojas siempre que sea posible. Como orientación general, las plantas de jardín suelen beneficiarse de un riego profundo una o dos veces por semana, aunque la frecuencia dependerá del clima, el tipo de suelo y la especie cultivada.
Un riego menos frecuente, pero abundante, favorece el desarrollo de raíces más profundas.
Enriquece la tierra con compost maduro
Una vez listo, el compost puede incorporarse al suelo para mejorar su fertilidad de forma progresiva.
En el huerto, distribuye entre 2 y 3 kg de compost por metro cuadrado al inicio de la primavera o del otoño y mézclalo con los primeros 10 cm de tierra. En macetas, incorpora aproximadamente 1 parte de compost por cada 4 partes de sustrato durante el trasplante.
No utilices compost que aún esté en proceso de descomposición, ya que puede consumir nitrógeno del suelo y perjudicar el crecimiento de las plantas.
Errores que conviene evitar
- Añadir demasiados restos de césped fresco. El compost se compacta, pierde oxígeno y puede generar malos olores.
- Dejar el compost completamente seco o encharcado. Los microorganismos necesitan una humedad equilibrada para trabajar correctamente.
- Incorporar plantas enfermas o con semillas maduras de malas hierbas. Pueden sobrevivir al proceso y propagarse después por el jardín.
- Aplicar compost sin madurar. Puede afectar al desarrollo de las raíces y retrasar el crecimiento de las plantas.
- Olvidar remover la mezcla. La falta de aire ralentiza la descomposición y favorece los malos olores.
Para ir más lejos
- En verano, aumenta ligeramente el acolchado para conservar mejor la humedad del suelo durante las olas de calor.
- Si cultivas en macetas, mezcla una pequeña cantidad de compost maduro con el sustrato cada primavera para renovar los nutrientes.
- Recoge las hojas secas del otoño para disponer de material marrón durante todo el año y equilibrar el compost.
¿Cuánto tarda en estar listo el compost?
Normalmente entre 3 y 6 meses, aunque en invierno el proceso puede prolongarse debido a las bajas temperaturas.
¿Puedo utilizar cáscaras de cítricos?
Sí, pero con moderación. Es preferible cortarlas en trozos pequeños y mezclarlas con otros restos vegetales para favorecer su descomposición.
¿Cómo sé si el compost está en buen estado?
Debe tener un color oscuro, una textura suelta y un olor similar al de la tierra del bosque. Si huele mal, probablemente necesita más aire o más materiales secos.
¿Es útil para plantas de interior?
Sí. Puedes mezclar una pequeña cantidad de compost maduro con el sustrato durante el trasplante, siempre que esté completamente descompuesto.