La base exterior de una sartén puede acabar cubierta por una película marrón o negra cuando pequeñas salpicaduras de grasa reciben calor una y otra vez. Una vez carbonizadas, intentar eliminarlas en seco exige mucho esfuerzo y puede rayar el recipiente. La solución más prudente es ablandar primero la grasa con agua caliente y lavavajillas desengrasante, y adaptar cualquier tratamiento posterior al material de la sartén. Acero inoxidable, aluminio, hierro fundido y superficies pintadas no toleran necesariamente los mismos productos.
El método: ablanda la grasa antes de frotar
Este procedimiento sirve como primer paso para muchas sartenes lavables, pero consulta siempre las instrucciones del fabricante.
- Espera a que la sartén esté completamente fría y retira los restos secos con papel de cocina.
- Prepara 2 litros de agua caliente a unos 50-60 °C con 15 ml de lavavajillas desengrasante.
- Coloca únicamente la zona exterior compatible en contacto con la solución durante 20-30 minutos. Evita sumergir mangos de madera, mecanismos o piezas que no admitan agua.
- Trabaja la grasa ablandada con una esponja no abrasiva durante 1-2 minutos, realizando varias pasadas suaves.
- Aclara y seca completamente.
El tratamiento está funcionando cuando el depósito pasa de duro y seco a más blando y puede desprenderse sin raspar con fuerza. Para capas antiguas, es preferible repetir el remojo otros 15-20 minutos.
En acero inoxidable, prueba después con bicarbonato
Si el exterior es acero inoxidable sin revestimientos decorativos y todavía quedan depósitos adheridos, puedes probar un tratamiento ligeramente abrasivo.
Mezcla 30 g de bicarbonato con 15-20 ml de agua hasta formar una pasta.
Haz primero una prueba pequeña. Extiende una capa fina únicamente sobre la grasa y déjala actuar 5-10 minutos.
Trabaja después con una esponja suave siguiendo el acabado del metal. Aclara abundantemente y seca.
No aumentes la fuerza si una zona permanece oscura pero lisa. El calor puede producir cambios de color que no son una capa de suciedad y que no desaparecerán necesariamente frotando más.
En aluminio, utiliza un tratamiento más suave
El aluminio necesita mayor precaución.
Los productos muy alcalinos, los limpiadores de horno y determinados abrasivos pueden alterar su superficie, oscurecerla o dejar marcas.
Empieza únicamente con agua caliente y lavavajillas, repitiendo el remojo si es necesario.
Utiliza una esponja no abrasiva.
No apliques automáticamente la pasta de bicarbonato utilizada para acero inoxidable y evita limpiadores cáusticos salvo que el fabricante de la sartén confirme expresamente su compatibilidad.
En aluminio anodizado o con un acabado exterior especial, sigue las instrucciones específicas del recipiente.
Las sartenes antiadherentes también pueden tener revestimiento por fuera
No des por hecho que el antiadherente está únicamente en el interior.
Algunos modelos llevan pintura, esmalte o revestimientos exteriores que pueden rayarse con estropajos fuertes.
Utiliza 500 ml de agua caliente con 5 ml de lavavajillas para trabajar las zonas restantes durante 5-10 minutos, manteniéndolas húmedas con un paño si no puedes sumergirlas.
Después utiliza una esponja suave.
Evita estropajos metálicos, cuchillas, polvos abrasivos y limpiadores de horno a menos que el fabricante indique expresamente que son compatibles.
Una base exterior limpia no merece sacrificar el recubrimiento de la sartén.
El hierro fundido necesita otro tratamiento
Una sartén de hierro fundido no debe permanecer sumergida durante largos periodos como una pieza de acero inoxidable.
Para grasa quemada en el exterior, utiliza agua caliente, unas gotas de lavavajillas y un cepillo apropiado durante unos minutos.
Aclara y seca inmediatamente.
Si el fabricante recomienda mantener una capa protectora de aceite, aplica después una película extremadamente fina de un aceite adecuado siguiendo su procedimiento de mantenimiento.
No dejes el hierro fundido mojado durante horas y vigila cualquier aparición de óxido.
Si la sartén está esmaltada, trata el esmalte como tal y evita herramientas que puedan astillarlo.
Utiliza un paño caliente cuando no quieras sumergirla
Los mangos de madera, determinados remaches y otros componentes pueden impedir un remojo completo.
En ese caso, mezcla 500 ml de agua a unos 50-60 °C con 5 ml de lavavajillas.
Empapa un paño resistente, escúrrelo lo suficiente para que no gotee y colócalo sobre la grasa durante 10-15 minutos.
Mantén la sartén estable sobre una superficie protegida.
Retira después el paño y trabaja inmediatamente la zona con una esponja suave.
Si el depósito empieza a desprenderse, repite el tratamiento. Varias aplicaciones moderadas son preferibles a raspar agresivamente una sola vez.
No utilices un cuchillo para despegar las costras
Una capa gruesa de grasa quemada puede parecer fácil de levantar con una cuchilla, pero existe riesgo de arañar el metal o retirar un revestimiento.
También puedes hacer que la herramienta resbale.
Para depósitos especialmente gruesos, repite primero el tratamiento con detergente.
Si el fabricante permite utilizar una rasqueta específica para ese material, úsala con el ángulo y procedimiento recomendados.
No improvises con cuchillos, destornilladores ni lana de acero cuando desconoces el acabado.
¿Sirve el limpiador de horno?
No como solución universal.
Muchos limpiadores de horno son productos fuertemente alcalinos diseñados para superficies concretas. Pueden dañar aluminio, revestimientos, pinturas y otros acabados presentes en las sartenes.
Utilízalos únicamente cuando tanto el fabricante del limpiador como el de la sartén indiquen que son compatibles.
Respeta entonces los guantes, ventilación, tiempo de contacto y aclarado especificados.
Nunca mezcles limpiadores de horno con otros productos. Tampoco combines lejía con vinagre, ácidos, amoniaco u otros limpiadores incompatibles.
Limpia la base antes de que se forme otra capa
No hace falta realizar una limpieza profunda después de cada uso, pero sí conviene retirar las salpicaduras visibles antes de que vuelvan a recibir calor.
Cuando la sartén esté fría, pasa una esponja con agua caliente y una pequeña cantidad de lavavajillas por el exterior.
Este mantenimiento puede llevar 1-2 minutos y evita que una fina película de grasa termine convirtiéndose en una costra carbonizada.
Comprueba también que la placa de cocción esté limpia. La grasa presente sobre el fuego o la vitrocerámica puede transferirse nuevamente al fondo del recipiente.
No confundas grasa quemada con decoloración
Después de limpiar, pasa los dedos por la superficie cuando esté seca.
Si notas una capa rugosa, pegajosa o elevada, todavía puede quedar residuo.
Si la superficie está lisa pero presenta zonas marrones, azuladas o iridiscentes, el aspecto puede deberse a una alteración superficial producida por el calor.
En acero inoxidable compatible, algunos tonos térmicos pueden responder a productos específicos para acero, pero no es necesario seguir raspando.
En revestimientos pintados o materiales desconocidos, consulta al fabricante antes de intentar recuperar el color original.
Errores a evitar
Empezar con un estropajo metálico. Puedes rayar la superficie antes de comprobar si un simple remojo era suficiente.
Usar bicarbonato en cualquier sartén. Su efecto abrasivo puede resultar inadecuado para aluminio y revestimientos delicados.
Aplicar limpiador de horno sobre aluminio o superficies pintadas sin comprobarlo. Puede deteriorarlas de forma permanente.
Dejar hierro fundido sumergido durante horas. Favorece la aparición de óxido y puede afectar a su mantenimiento.
Mezclar varios limpiadores. Un producto más otro no significa mayor eficacia y algunas combinaciones son peligrosas.
Para ir más lejos
Revisa la parte exterior de las sartenes cada 3-5 usos si cocinas habitualmente con aceite. Una película reciente se elimina con mucha más facilidad que una capa calentada repetidamente.
Evita que la llama de una cocina de gas sobresalga excesivamente por los laterales de la sartén. Además de desperdiciar energía, puede calentar innecesariamente el exterior y el mango.
Por último, conserva las instrucciones de mantenimiento de cada sartén. Saber si es acero inoxidable, aluminio anodizado, hierro fundido o un recipiente revestido determina qué tratamientos puedes utilizar sin dañarlo.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo debo dejar la grasa en remojo?
Empieza con 20-30 minutos en agua a unos 50-60 °C con lavavajillas. Si la grasa se está ablandando, puedes repetir durante otros 15-20 minutos.
¿Puedo usar bicarbonato en la parte exterior?
En acero inoxidable compatible y sin recubrimientos especiales, una pasta de 30 g de bicarbonato y 15-20 ml de agua puede ayudar. No la utilices automáticamente sobre aluminio, pintura o antiadherentes.
¿Por qué sigue negra la sartén después de limpiarla?
Si la superficie continúa rugosa o pegajosa, probablemente queda residuo. Si está completamente lisa, parte del tono puede ser una decoloración permanente producida por el calor.
¿Cómo evito que vuelva a acumularse grasa quemada?
Limpia las salpicaduras exteriores cuando la sartén esté fría, antes de volver a someterlas al calor. Un lavado de 1-2 minutos después de varios usos puede evitar una limpieza mucho más laboriosa posteriormente.