Introducción
La campana extractora es uno de los electrodomésticos que más grasa acumula en la cocina. El vapor mezclado con aceite forma una capa pegajosa que termina cubriendo los filtros, el exterior e incluso reduce la capacidad de extracción. Si se deja pasar demasiado tiempo, limpiarla resulta mucho más difícil. Con un método sencillo, productos habituales y unos minutos de trabajo podrás eliminar la grasa incrustada sin dañar el acero inoxidable ni los filtros metálicos, manteniendo la campana en perfecto estado durante más tiempo.
El remojo con bicarbonato y detergente: el método más eficaz para los filtros
Los filtros metálicos de aluminio o acero inoxidable pueden recuperar gran parte de su limpieza con una combinación de agua caliente, bicarbonato y detergente lavavajillas, que ayuda a disolver la grasa sin necesidad de productos agresivos.
Material necesario
- 5 litros de agua muy caliente (50-60 °C, sin hervir).
- 3 cucharadas soperas de bicarbonato de sodio (unos 45 g).
- 2 cucharadas soperas (30 ml) de detergente líquido para lavar platos.
- Un recipiente amplio o el fregadero.
- Un cepillo de cerdas suaves.
- Un paño de microfibra.
Pasos
- Desconecta la campana y retira cuidadosamente los filtros siguiendo las instrucciones del fabricante.
- Llena el recipiente con 5 litros de agua caliente, añade el bicarbonato y el detergente, removiendo hasta que se disuelvan.
- Introduce los filtros completamente y déjalos en remojo durante 30 minutos.
- Frota suavemente con el cepillo, prestando atención a las esquinas y zonas donde se acumula más grasa.
- Aclara con abundante agua caliente, seca con un paño limpio y deja terminar de secar al aire antes de volver a colocarlos.
El método habrá funcionado cuando los filtros recuperen su color original, el agua salga mucho más limpia y desaparezca la sensación pegajosa al tacto.
Limpia el exterior sin dejar marcas
El exterior de la campana también necesita cuidados para conservar su brillo.
Prepara una solución con 500 ml de agua templada y 1 cucharada (15 ml) de detergente lavavajillas. Humedece un paño de microfibra, escúrrelo bien y limpia siguiendo siempre la dirección del acabado del acero inoxidable.
Después pasa otro paño humedecido únicamente con agua para retirar cualquier resto de jabón y seca inmediatamente con una microfibra seca. Este método funciona sobre acero inoxidable y superficies lacadas. Evita utilizar estropajos abrasivos o limpiadores en polvo, ya que pueden rayar el acabado.
El vinagre blanco ayuda a eliminar las marcas de grasa persistentes
Cuando, después de la limpieza, permanecen huellas o una película grasa muy fina, el vinagre blanco puede ser un buen aliado.
Mezcla 250 ml de vinagre blanco de limpieza con 250 ml de agua en un pulverizador. Pulveriza ligeramente sobre un paño de microfibra, nunca directamente sobre los componentes eléctricos, y limpia la superficie. Espera 2 minutos antes de secar.
El vinagre ayuda a eliminar restos grasos y devuelve brillo al acero inoxidable. No debe utilizarse sobre superficies de piedra natural cercanas, como mármol o granito sin proteger. Nunca mezcles vinagre con lejía ni con otros productos clorados.
Mantén el interior libre de grasa
La zona situada detrás de los filtros también acumula suciedad con el tiempo.
Con la campana desconectada, humedece un paño en una mezcla de 500 ml de agua caliente y 1 cucharada de detergente lavavajillas. Limpia cuidadosamente las superficies accesibles sin empapar los componentes eléctricos ni el motor.
Si encuentras grasa muy adherida, coloca el paño húmedo sobre la zona durante 5 minutos antes de frotar suavemente. Este pequeño gesto mejora el rendimiento del aparato y reduce la acumulación futura de residuos.
Establece una rutina para evitar que la grasa se incruste
La mejor forma de evitar limpiezas difíciles es actuar antes de que la grasa se endurezca.
Limpia el exterior de la campana una vez por semana con un paño húmedo y revisa los filtros cada 4 a 6 semanas, dependiendo de la frecuencia con la que cocines. Si fríes alimentos varias veces por semana, conviene lavarlos una vez al mes.
Una campana limpia mantiene una mejor capacidad de extracción y ayuda a reducir la acumulación de grasa en muebles y paredes de la cocina.
Errores que debes evitar
- Limpiar la campana mientras está conectada a la corriente. Desconéctala siempre antes de retirar los filtros o limpiar el interior.
- Utilizar lejía o productos muy corrosivos. Pueden dañar el aluminio, el acero inoxidable y algunas piezas plásticas.
- Emplear estropajos metálicos. Producen arañazos permanentes que favorecen la acumulación de suciedad.
- Volver a colocar los filtros húmedos. La humedad puede favorecer la aparición de olores y reducir la vida útil de algunos componentes.
- Olvidar el mantenimiento durante meses. La grasa endurecida requiere mucho más esfuerzo para eliminarse y puede disminuir la eficacia de la campana.
Para ir más lejos
- Coloca siempre la campana en funcionamiento unos minutos antes de empezar a cocinar para mejorar la extracción del vapor.
- Déjala funcionando entre 5 y 10 minutos después de terminar de cocinar para eliminar la humedad y los olores restantes.
- Si tu campana utiliza filtros de carbón activo, consulta el manual del fabricante, ya que normalmente no se lavan y deben sustituirse periódicamente.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto deben limpiarse los filtros metálicos?
En un uso doméstico normal, cada 4 a 6 semanas. Si se cocina con mucha frecuencia o se realizan frituras habitualmente, conviene hacerlo una vez al mes.
¿Puedo meter los filtros en el lavavajillas?
Muchos filtros metálicos son aptos para lavavajillas, pero es recomendable comprobar primero las instrucciones del fabricante para evitar decoloraciones o daños.
¿El bicarbonato elimina toda la grasa?
Ayuda a desprender gran parte de la grasa cuando se combina con agua caliente y detergente, especialmente tras un remojo de 30 minutos.
¿Es recomendable utilizar desengrasantes muy fuertes?
Solo si el fabricante de la campana los autoriza. Para la limpieza habitual, el detergente lavavajillas y el bicarbonato suelen ser suficientes y resultan mucho más respetuosos con los materiales.