El secreto para conseguir que unos cordones viejos vuelvan a verse limpios

Los cordones de las zapatillas pueden hacer que un calzado recién lavado siga pareciendo sucio. Polvo, barro, sudor y el roce constante con los ojales terminan dejando zonas grisáceas u oscuras que un lavado rápido no siempre elimina.

El secreto para recuperar su aspecto es quitarlos de las zapatillas, dejarlos unos minutos en agua tibia con detergente y frotarlos suavemente antes de aclararlos. Separarlos del calzado permite limpiar toda su superficie, incluidas las zonas que normalmente permanecen ocultas.

El método sencillo para limpiar los cordones

Antes de empezar, comprueba si los cordones tienen alguna indicación especial de lavado.

Después:

  1. Retira completamente los cordones de las zapatillas.
  2. Sacude o cepilla el barro y polvo secos.
  3. Llena un recipiente con agua tibia.
  4. Añade una pequeña cantidad de detergente para ropa.
  5. Introduce los cordones y déjalos 15-30 minutos.
  6. Frótalos suavemente entre los dedos.
  7. Cepilla las zonas especialmente oscuras con un cepillo suave.
  8. Aclara abundantemente con agua limpia.
  9. Presiona suavemente para eliminar el exceso de agua, sin retorcerlos.
  10. Déjalos secar completamente al aire antes de volver a colocarlos.

En muchos casos, este sencillo remojo consigue una diferencia considerable.

Primero elimina el barro seco

Si los cordones están cubiertos de barro, no los introduzcas inmediatamente en agua.

Espera a que el barro se seque y utiliza un cepillo para retirar la mayor cantidad posible.

Así evitarás convertir la tierra en una mezcla que se extienda por todas las fibras durante el remojo.

Después podrás tratar las manchas que permanezcan.

Para las zonas negras junto a los ojales

Es habitual que aparezcan pequeñas marcas oscuras donde el cordón roza continuamente con los ojales metálicos.

Aplica una gota de detergente directamente sobre la zona húmeda y masajea con los dedos.

Si hace falta, utiliza un cepillo de dientes de cerdas suaves.

Déjalo actuar unos minutos y aclara.

Evita frotar con tanta fuerza que las fibras empiecen a deshilacharse.

Si los cordones blancos siguen grisáceos

Unos cordones blancos muy usados pueden necesitar un segundo tratamiento.

Si la etiqueta lo permite, utiliza un quitamanchas de oxígeno activo apto para tejidos blancos, siguiendo exactamente la dosis y el tiempo indicados por el fabricante.

Después aclara o lava según sus instrucciones.

Este tratamiento puede ayudar con la suciedad persistente sin necesidad de recurrir directamente a lejía con cloro.

Cuidado con la lejía

Que los cordones sean blancos no significa que la lejía sea siempre apropiada.

Puede debilitar determinadas fibras, afectar las puntas de plástico o modificar el color de hilos decorativos.

Si decides utilizar un blanqueador, comprueba primero la composición y las instrucciones de lavado.

Y nunca mezcles lejía con vinagre, amoniaco u otros productos de limpieza.

¿Se pueden meter en la lavadora?

Muchos cordones textiles resistentes pueden lavarse a máquina, pero es mejor introducirlos en una bolsa de lavado de malla.

Así evitas que se enreden alrededor de otras prendas o queden atrapados en determinadas partes de la máquina.

Utiliza el programa y la temperatura apropiados para el material.

No los introduzcas sueltos simplemente porque son pequeños.

Los cordones de colores necesitan más cuidado

Antes de dejarlos en remojo durante mucho tiempo, comprueba si destiñen.

Humedece una pequeña zona poco visible y presiónala con un paño blanco.

Si transfiere color, utiliza agua fría y un tratamiento especialmente suave.

Evita productos blanqueadores salvo que estén expresamente indicados para tejidos de color.

¿Y los cordones encerados?

No todos los cordones deben ponerse en remojo.

Los cordones encerados, de cuero o fabricados con materiales especiales pueden perder su acabado con agua y detergente.

En estos casos, sigue las recomendaciones del fabricante y utiliza un método específico para el material.

El procedimiento de remojo está pensado principalmente para cordones textiles lavables.

No olvides las puntas

Los pequeños extremos rígidos de los cordones, llamados herretes, también acumulan suciedad.

Límpialos con un paño húmedo y una pequeña cantidad de jabón.

No los cepilles agresivamente si están empezando a separarse del tejido.

Si una punta está rota, puedes limpiar perfectamente el cordón y aun así seguirá pareciendo deteriorado. En ese caso, sustituir los cordones puede proporcionar un cambio estético mucho mayor.

Cómo secarlos correctamente

Después del aclarado, pasa los cordones entre los dedos para retirar parte del agua.

No los retuerzas con fuerza.

Extiéndelos sobre una toalla limpia o cuélgalos en un lugar ventilado.

Evita temperaturas excesivas, radiadores muy calientes y otras fuentes intensas de calor, especialmente si las puntas son de plástico.

Vuelve a colocarlos cuando estén completamente secos.

Aprovecha para limpiar los ojales

Mientras los cordones están fuera, tienes acceso a una zona de las zapatillas que normalmente permanece escondida.

Utiliza un cepillo suave para retirar polvo alrededor de los ojales y la lengüeta, siguiendo el método apropiado para el material del calzado.

Si vuelves a colocar unos cordones perfectamente limpios sobre unos ojales cubiertos de suciedad, pueden mancharse rápidamente otra vez.

El detalle que hace que parezcan todavía más nuevos

Cuando los cordones estén secos, estíralos suavemente con las manos antes de colocarlos.

Después pásalos por los ojales procurando que queden planos y sin vueltas.

Unos cordones limpios pero retorcidos pueden seguir dando al calzado un aspecto descuidado.

Colocarlos de manera uniforme mejora sorprendentemente el resultado final.

Cuándo merece la pena sustituirlos

La limpieza no puede reparar el desgaste físico.

Considera comprar unos nuevos cuando los cordones presenten:

  • fibras muy deshilachadas;
  • zonas extremadamente finas;
  • roturas;
  • puntas destruidas;
  • pérdida permanente de color;
  • manchas que han penetrado profundamente y no mejoran después del lavado.

Unos cordones nuevos son una forma económica de renovar visualmente unas zapatillas que todavía están en buen estado.

Errores que conviene evitar

  • Lavar el barro sin retirar primero el exceso seco.
  • Frotar agresivamente hasta dañar las fibras.
  • Utilizar lejía automáticamente porque los cordones son blancos.
  • Meter cordones sueltos en la lavadora.
  • Remojar cordones de cuero o encerados como si fueran textiles normales.
  • Retorcerlos fuertemente para escurrirlos.
  • Secarlos con calor excesivo.
  • Volver a colocarlos todavía húmedos.

Para ir un poco más allá

Si quieres apreciar realmente el cambio, retira ambos cordones y limpia primero solo uno.

Cuando esté completamente seco, colócalo junto al cordón sin lavar.

La comparación permite comprobar cuánto del aspecto envejecido procedía simplemente de la suciedad acumulada.

Después limpia el segundo y aprovecha para cepillar la lengüeta y los ojales antes de volver a colocarlos. Con frecuencia, unos cordones limpios son suficientes para que unas zapatillas usadas parezcan considerablemente más cuidadas.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el método más sencillo para limpiar cordones viejos?

Para cordones textiles lavables, déjalos 15-30 minutos en agua tibia con una pequeña cantidad de detergente, frota suavemente, aclara y deja secar al aire.

¿Cómo consigo que unos cordones blancos recuperen su aspecto?

Empieza con detergente. Si siguen grisáceos y el material lo permite, utiliza un quitamanchas de oxígeno activo siguiendo sus instrucciones.

¿Puedo meterlos en la lavadora?

Si el material lo permite, sí, pero es recomendable colocarlos dentro de una bolsa de lavado de malla.

¿Puedo limpiar de la misma manera unos cordones de cuero?

No. El cuero, los cordones encerados y otros materiales especiales necesitan métodos específicos y generalmente no deben dejarse en remojo.

¿Por qué siguen pareciendo viejos después de lavarlos?

Puede que el problema ya no sea la suciedad, sino desgaste, decoloración, fibras deshilachadas o puntas deterioradas. En ese caso, sustituirlos dará un resultado mucho mejor.

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