El mal olor del calzado aparece con facilidad cuando el sudor y la humedad permanecen durante horas en un espacio cerrado. Para combatirlo, lo más útil no es cubrirlo con perfume, sino eliminar la humedad y dejar que el interior se ventile completamente entre usos. Un método sencillo consiste en retirar las plantillas cuando sea posible, secar bien los zapatos y utilizar una pequeña cantidad de bicarbonato únicamente en materiales compatibles. El resultado no siempre es instantáneo, pero una noche de secado puede mejorar notablemente un olor leve.
Una cucharada de bicarbonato para absorber olores leves
El bicarbonato puede ayudar a neutralizar determinados compuestos responsables del olor y absorber algo de humedad. Funciona mejor en calzado seco de tela o materiales cuyo fabricante permita el contacto con polvo.
Necesitas:
- 15 g de bicarbonato, aproximadamente 1 cucharada, por zapato.
- 2 trozos de tela fina o 2 calcetines limpios y secos.
- 2 gomas elásticas.
- Entre 8 y 12 horas de reposo.
Pasos:
- Quítate los zapatos y déjalos ventilar 30 minutos. Si las plantillas son extraíbles, sácalas.
- Introduce 15 g de bicarbonato en cada trozo de tela o calcetín y ciérralo con una goma. Así evitas que el polvo quede directamente sobre el calzado.
- Coloca una bolsita dentro de cada zapato.
- Déjalas actuar 8-12 horas en un lugar seco y ventilado.
- Retira las bolsitas y deja los zapatos abiertos otros 30 minutos antes de utilizarlos.
El olor debería resultar menos intenso al día siguiente. Si permanece igual pese a repetir el procedimiento, probablemente sea necesario limpiar las plantillas o el propio calzado.
Lava las plantillas si el fabricante lo permite
Las plantillas están en contacto directo con el pie y pueden retener sudor y suciedad. Si son extraíbles y lavables, limpiarlas puede resultar más efectivo que perfumar continuamente los zapatos.
Prepara 1 litro de agua tibia con 5 ml de detergente líquido suave. Retira las plantillas y comprueba primero sus instrucciones de mantenimiento.
Si admiten limpieza húmeda, humedece una microfibra o un cepillo blando en la solución y trabaja cada plantilla durante 1-2 minutos. Evita dejarlas empapadas.
Después pasa un paño humedecido únicamente con agua para retirar el detergente. Presiona las plantillas entre dos toallas secas, sin retorcerlas, y déjalas secar al aire durante 12-24 horas.
No vuelvas a colocarlas hasta que estén completamente secas. Las plantillas de cuero, espuma especial u ortopédicas pueden requerir cuidados diferentes y no deben sumergirse sin comprobar las indicaciones del fabricante.
El papel seco ayuda cuando el problema es la humedad
Después de caminar bajo la lluvia o pasar muchas horas con el mismo calzado, el interior puede quedar húmedo. En ese caso, retirar esa humedad es prioritario.
Saca los cordones y las plantillas cuando sea posible. Introduce en cada zapato 2 o 3 hojas de papel absorbente blanco, sin tinta, ligeramente arrugadas. No las compact