Los quemadores de la cocina pueden acumular grasa, restos de comida y líquidos derramados que, con el calor, terminan formando una capa oscura muy difícil de retirar. La tentación es raspar con fuerza, pero existe un método mucho más sencillo: desmontar únicamente las piezas extraíbles, ablandar la suciedad con agua caliente y lavavajillas y limpiar después con un cepillo suave. El tiempo de remojo puede hacer buena parte del trabajo.
Empieza con la cocina completamente fría
Antes de tocar los quemadores, apaga todos los mandos y espera hasta que la placa esté completamente fría.
Si se trata de una cocina de gas, asegúrate de que ningún quemador esté encendido.
Retira las parrillas y después las tapas y otras piezas desmontables siguiendo las instrucciones del fabricante.
No fuerces ninguna pieza. Algunos modelos tienen componentes que parecen desmontables pero no están diseñados para retirarse durante la limpieza habitual.
Aprovecha para hacer una fotografía antes de desmontarlos si después puedes tener dudas sobre su posición.
Prepara un baño de agua caliente y lavavajillas
Para las piezas desmontables que el fabricante indique que pueden lavarse con agua, prepara un recipiente con:
2 litros de agua caliente + aproximadamente 10 ml de lavavajillas desengrasante.
Introduce las tapas y componentes compatibles y déjalos en remojo durante 15-30 minutos.
No necesitas utilizar agua hirviendo.
Durante ese tiempo, el detergente ayuda a reblandecer la combinación de grasa y restos carbonizados.
Si las piezas son de aluminio, hierro fundido o tienen algún revestimiento especial, consulta el manual antes de dejarlas sumergidas durante mucho tiempo.
Después del remojo, utiliza un cepillo
Retira una pieza y trabaja sobre ella con un cepillo de nailon o un cepillo de dientes viejo reservado para limpieza.
Frota las zonas incrustadas durante unos 20-30 segundos.
La suciedad que antes parecía completamente adherida debería empezar a desprenderse con bastante menos esfuerzo.
Si queda una capa resistente, aplica unas gotas de lavavajillas directamente sobre ella y espera otros 5 minutos.
Cepilla nuevamente.
Es preferible repetir dos tratamientos suaves que atacar inmediatamente la pieza con lana de acero o una herramienta metálica.
Limpia los pequeños orificios con especial cuidado
Los quemadores de gas tienen pequeños orificios por donde sale la llama. Si están obstruidos, el quemador puede funcionar incorrectamente.
No agrandes estos agujeros con agujas, cuchillos, brocas o alambres gruesos.
Utiliza únicamente el procedimiento y la herramienta recomendados por el fabricante. En algunos modelos puede emplearse un cepillo suave; otros especifican métodos concretos.
Tampoco introduzcas agua en conductos internos.
Si después de limpiar observas llamas anormales o un quemador que no enciende correctamente, apágalo y revisa el montaje y las instrucciones del aparato.
No empapes los encendedores
En muchas cocinas de gas encontrarás una pequeña pieza cerámica junto a cada quemador: es el sistema de encendido.
No viertas agua ni pulverices limpiador directamente sobre ella.
Para limpiar alrededor, utiliza una microfibra ligeramente humedecida.
Realiza varias pasadas suaves y termina con una zona seca del paño.
También debes evitar que el líquido entre en conductos, conexiones o mecanismos situados debajo de los quemadores.
Para la superficie de la placa, utiliza poca humedad
Mientras las piezas están en remojo, retira las migas y restos sueltos de la cocina.
Después prepara agua templada con unas gotas de lavavajillas.
Humedece una microfibra, escúrrela bien y limpia alrededor de cada quemador.
Para una salpicadura grasa resistente, mantén el paño húmedo sobre ella durante 2-3 minutos.
Después vuelve a pasar suavemente.
Aclara con otra microfibra apenas humedecida solo con agua y termina secando.
El método debe adaptarse al material de la placa: acero inoxidable, vidrio, esmalte y otros acabados pueden tener requisitos diferentes.
El bicarbonato no siempre es necesario
Para restos especialmente resistentes suele recomendarse una pasta de bicarbonato.
Sin embargo, el bicarbonato tiene un efecto ligeramente abrasivo y no resulta apropiado para todos los acabados.
Antes de utilizarlo, comprueba las instrucciones del fabricante y haz una prueba en una zona poco visible cuando sea necesario.
En muchas ocasiones, repetir un remojo con agua caliente y lavavajillas durante otros 10-15 minutos es suficiente.
No utilices bicarbonato sobre componentes delicados simplemente porque la grasa no haya desaparecido a la primera.
Aclara y seca completamente cada pieza
Una vez eliminada la suciedad, aclara las piezas lavables con agua limpia hasta que no quede jabón.
Después sécalas cuidadosamente con un paño.
Déjalas al aire hasta que estén completamente secas, incluyendo huecos y zonas inferiores.
Este paso es especialmente importante en una cocina de gas.
No vuelvas a montar piezas mojadas ni intentes encender el quemador para secarlas rápidamente.
Cuando estén totalmente secas, colócalas exactamente en su posición original.
Comprueba que las tapas estén bien colocadas
Una tapa de quemador ligeramente desplazada puede provocar un encendido deficiente o una llama irregular.
Antes de encender, comprueba que cada pieza esté asentada de manera plana y estable.
Después prueba un quemador.
La llama debería tener el aspecto normal especificado por el fabricante.
Si observas una llama muy irregular, dificultad persistente de encendido, olor a gas o un comportamiento diferente del habitual, apaga inmediatamente el quemador.
Si percibes olor a gas, sigue las indicaciones de seguridad del proveedor y del fabricante y no continúes intentando encenderlo.
Evita las mezclas caseras agresivas
No necesitas mezclar vinagre, bicarbonato, lejía y otros productos para conseguir más potencia.
Utiliza un único limpiador compatible cada vez.
Nunca mezcles lejía con vinagre, amoniaco, productos antical u otros limpiadores, ya que determinadas combinaciones pueden liberar gases peligrosos.
Tampoco utilices limpiador de horno sobre los quemadores salvo que el fabricante indique expresamente que es compatible.
Un producto muy fuerte puede eliminar la grasa y, al mismo tiempo, deteriorar el acabado de la pieza.
Errores a evitar
- Limpiar los quemadores todavía calientes. Espera hasta que todo esté frío.
- Sumergir cualquier componente sin comprobar que sea lavable.
- Introducir agujas en los orificios del gas. Puedes modificar su tamaño.
- Mojar encendedores y componentes internos.
- Raspar con cuchillos o herramientas metálicas. Pueden deteriorar las piezas.
- Montar los quemadores todavía húmedos. Espera hasta que estén completamente secos.
Para ir más allá
La mejor manera de evitar otra capa de grasa carbonizada es limpiar las salpicaduras antes de que pasen repetidamente por ciclos de calentamiento.
Después de cocinar, espera hasta que la placa esté completamente fría y dedica 1-2 minutos a retirar grasa y restos recientes.
Una vez por semana, levanta las piezas desmontables y revisa lo que se haya acumulado debajo.
Y aproximadamente una vez al mes, o con mayor frecuencia si cocinas mucho, realiza una limpieza más profunda de las piezas lavables.
Una capa fina de grasa necesita pocos minutos; una capa que lleva meses calentándose puede necesitar varios ciclos de remojo.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el método más sencillo para limpiar quemadores muy grasientos?
Si las piezas son desmontables y lavables, déjalas 15-30 minutos en agua caliente con lavavajillas desengrasante, cepilla suavemente, aclara y seca completamente.
¿Puedo utilizar bicarbonato?
Solo si el material y el fabricante lo permiten. Antes de recurrir a un abrasivo, prueba un segundo remojo con detergente.
¿Cómo limpio los agujeros del quemador?
Sigue las instrucciones específicas de tu cocina. No introduzcas agujas ni herramientas que puedan agrandar los orificios.
¿Por qué el quemador funciona mal después de limpiarlo?
Puede quedar humedad, una tapa puede estar mal colocada o algún orificio puede estar obstruido. Déjalo secar completamente y comprueba el montaje. Si el problema continúa o detectas olor a gas, deja de utilizarlo y solicita una revisión adecuada.