Las tapas de ollas y sartenes son uno de esos objetos que parecen ocupar mucho más espacio del necesario. Si las apilas unas encima de otras, tienes que moverlas todas para encontrar la que buscas; si las colocas junto a las ollas, terminan deslizándose y formando un pequeño caos dentro del armario.
Una solución sencilla consiste en guardarlas verticalmente utilizando un organizador con separadores, de manera similar a como colocarías platos o tablas de cortar. Así aprovechas mejor el espacio y puedes sacar una tapa sin desmontar toda la pila.
El sencillo truco de colocarlas en vertical
No necesitas necesariamente un organizador específico para tapas.
Puedes reutilizar, por ejemplo, un escurreplatos compacto y estable que ya no utilices, siempre que sus separadores tengan el tamaño adecuado.
El procedimiento es muy sencillo:
- Saca todas las tapas del armario.
- Agrúpalas por diámetro.
- Reserva una zona del cajón o armario exclusivamente para ellas.
- Coloca un soporte con separadores.
- Introduce una tapa en cada espacio.
- Sitúa las más grandes detrás y las pequeñas delante.
- Comprueba que los pomos no choquen entre sí.
El resultado es una especie de archivador para tapas.
Por qué funciona mejor que apilarlas
Cuando las tapas están colocadas horizontalmente, normalmente necesitas levantar varias para llegar hasta la inferior.
En vertical, puedes ver prácticamente todas a la vez.
Además, reduces el riesgo de que una torre de tapas se deslice al abrir un cajón o al retirar una olla.
El sistema también facilita devolver cada tapa a su sitio después de lavarla.
Aprovecha un escurreplatos pequeño
Un viejo escurreplatos puede convertirse en un excelente organizador.
Busca uno que:
- quepa completamente dentro del armario;
- tenga una base estable;
- disponga de separaciones suficientemente amplias;
- no tenga extremos que puedan rayar las tapas;
- permita colocar los pomos sin forzarlos.
Si es metálico, comprueba que no tenga óxido ni puntas deterioradas.
Los modelos de plástico también pueden funcionar muy bien.
Otra opción: un organizador de archivos
Algunos clasificadores metálicos o de plástico diseñados para documentos pueden servir para tapas ligeras, siempre que sean suficientemente estables y adecuados para el espacio.
Cada compartimento funciona como una sección independiente.
Eso sí, no utilices un organizador endeble para tapas de vidrio pesadas. El soporte debe poder mantenerlas verticales sin volcar.
Ordena por tamaño
La organización funciona todavía mejor si sigues un orden lógico.
Coloca juntas las tapas pequeñas, medianas y grandes.
Si utilizas unas con mucha más frecuencia, sitúalas en la parte más accesible.
No tiene sentido colocar la tapa que utilizas todos los días al fondo simplemente porque sea la más grande.
La organización debe adaptarse a cómo cocinas realmente.
¿Y las tapas de vidrio?
Necesitan algo más de cuidado.
Evita colocarlas de forma que el borde de una golpee directamente el cristal de otra.
Los separadores deben mantenerlas suficientemente independientes.
También conviene que el organizador tenga una base antideslizante o quede firmemente encajado en el armario.
Si una tapa presenta una grieta o un borde dañado, no la guardes para continuar utilizándola.
El truco para un cajón profundo
Si tienes un cajón suficientemente alto, puedes aplicar exactamente el mismo sistema.
Coloca un organizador en el interior y guarda las tapas verticalmente.
Antes de hacerlo, mide la altura disponible teniendo en cuenta los pomos.
Después cierra lentamente el cajón la primera vez para comprobar que ninguna tapa golpea la parte superior del mueble.
Un cajón profundo puede convertirse así en uno de los lugares más cómodos para guardarlas.
Aprovecha el lateral del armario
Otra posibilidad es instalar un soporte adecuado en una pared interior o lateral del mueble.
Esto permite aprovechar una superficie que normalmente queda vacía.
Es especialmente útil para unas pocas tapas ligeras.
Sin embargo, utiliza un sistema de fijación capaz de soportar el peso y comprueba que las tapas no interfieran con las baldas, bisagras o puerta.
Para tapas pesadas de vidrio, una base apoyada sobre una balda suele ofrecer mayor tranquilidad.
¿Se pueden guardar en la puerta?
Sí, pero solo si el mueble y el organizador están preparados para ello.
Una tapa pesada añade carga a la puerta y puede golpear al abrirla o cerrarla.
Antes de instalar un soporte:
- comprueba el peso total;
- revisa las bisagras;
- asegúrate de que existe espacio al cerrar;
- utiliza una fijación apropiada;
- evita que el vidrio pueda soltarse.
No sacrifiques estabilidad simplemente por ganar unos centímetros.
Si tienes muy poco espacio
Revisa primero cuántas tapas utilizas realmente.
Algunas ollas de la misma colección comparten diámetro y pueden utilizar la misma tapa.
Si tienes varias compatibles, quizá no necesites guardar una para cada recipiente.
También puedes colocar juntas las tapas planas y reservar los compartimentos más amplios para las que tienen pomos grandes.
No guardes las tapas húmedas
Después de lavarlas, deja que se sequen completamente antes de colocarlas juntas.
Presta especial atención al borde, el pomo y las pequeñas uniones donde puede quedar agua.
Guardar tapas todavía mojadas unas contra otras puede favorecer marcas de agua y mantener humedad innecesariamente dentro del armario.
Evita que se rayen
Si las tapas tienen bordes o acabados delicados, los separadores no deberían tener metal expuesto o superficies ásperas.
Puedes elegir un organizador recubierto o fabricado en plástico.
No introduzcas demasiadas tapas en un compartimento estrecho.
El objetivo es que puedan entrar y salir sin rozar constantemente unas contra otras.
Una solución para cada tipo de tapa
No es obligatorio guardar todas juntas.
Puedes reservar:
Un soporte vertical para las tapas grandes de ollas.
Un compartimento pequeño para tapas de cazos.
Un cajón para tapas planas o ligeras.
Una zona junto a los recipientes para tapas que se utilizan exclusivamente con una pieza concreta.
A veces dividirlas en dos grupos resulta más eficiente que intentar introducir quince tapas en un único organizador.
El error de comprar el organizador antes de medir
Antes de elegir cualquier soporte, mide:
- anchura del espacio;
- profundidad;
- altura;
- diámetro de la tapa más grande;
- grosor de los pomos.
Después comprueba cómo abre la puerta o el cajón.
Un organizador perfecto sobre el papel puede resultar inútil si las tapas impiden cerrar el mueble.
Para ir un poco más allá
Saca todas tus tapas y colócalas sobre la encimera.
Empareja cada una con su olla o sartén y separa las que realmente utilizas.
Después ordénalas por diámetro y reserva un compartimento vertical para cada tamaño.
Durante las siguientes semanas, observa cuáles utilizas con mayor frecuencia y muévelas hacia la posición más accesible.
De esta manera, el sistema no solo quedará más ordenado: también reducirá el tiempo que pasas buscando la tapa correcta mientras cocinas.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el truco más sencillo para ordenar las tapas?
Guardarlas verticalmente en un soporte con separadores, en lugar de apilarlas unas encima de otras.
¿Puedo reutilizar un escurreplatos?
Sí. Un escurreplatos pequeño, limpio y estable puede funcionar como organizador si sus separadores tienen el tamaño adecuado.
¿Cómo guardo las tapas de vidrio?
Utiliza compartimentos estables que eviten golpes entre ellas y asegúrate de que no puedan caer al abrir el armario.
¿Es buena idea colocarlas en la puerta?
Puede serlo para tapas apropiadas si el soporte y las fijaciones soportan el peso. Para tapas pesadas, comprueba especialmente la estabilidad.
¿Cómo consigo que ocupen menos?
Ordena por tamaño, aprovecha el almacenamiento vertical y comprueba si varias ollas pueden compartir una misma tapa compatible.