Las rejillas del lavavajillas pueden acabar cubiertas de grasa, restos de detergente, depósitos blanquecinos de cal y suciedad en las esquinas. Además, el revestimiento plástico que protege el metal puede deteriorarse con el tiempo. Para recuperar su aspecto conviene empezar por una limpieza suave y reservar el tratamiento antical para las zonas que realmente lo necesiten. Con agua caliente, lavavajillas y un cepillo blando se puede solucionar buena parte del problema sin dañar el recubrimiento.
Agua caliente y lavavajillas: el método más seguro para una limpieza profunda
La combinación de agua caliente y detergente lavavajillas es suficiente para retirar grasa y suciedad acumulada en la mayoría de rejillas plastificadas. El detergente contiene tensioactivos que ayudan a separar los residuos grasos de la superficie sin necesidad de utilizar abrasivos.
Necesitas: 3 litros de agua caliente —aproximadamente a 40-45 °C—, 30 ml de lavavajillas líquido suave, un cepillo de cerdas blandas, una esponja no abrasiva y dos paños.
- Saca la rejilla si el modelo lo permite. Apaga el lavavajillas, espera a que esté frío y consulta el manual para retirarla correctamente.
- Prepara la solución. Mezcla 3 litros de agua caliente con 30 ml —2 cucharadas— de lavavajillas.
- Ablanda la suciedad. Aplica abundantemente la solución sobre la rejilla o, si cabe en un recipiente adecuado, deja únicamente la estructura lavable en remojo durante 15 minutos.
- Cepilla con suavidad. Trabaja durante 3-5 minutos, especialmente en esquinas, ruedas y cruces de las varillas. No utilices estropajos metálicos.
- Aclara y seca. Retira completamente el jabón con agua limpia y seca con un paño.
El resultado será visible cuando las varillas dejen de sentirse grasas y recuperen un aspecto uniforme. Si siguen existiendo manchas blancas, probablemente sean depósitos minerales y necesitarán otro tratamiento.
Vinagre blanco diluido para los depósitos de cal
Las marcas blancas y ásperas suelen aparecer cuando los minerales presentes en el agua quedan depositados sobre las superficies. En este caso puede emplearse vinagre blanco diluido, siempre que el fabricante no lo desaconseje.
Mezcla 250 ml de vinagre blanco con 250 ml de agua templada. Humedece un paño con la solución y colócalo sobre las zonas afectadas durante 5-10 minutos. Después pasa un cepillo de cerdas blandas durante 30 segundos, aclara abundantemente y seca.
La acidez del vinagre ayuda a disolver los depósitos minerales. No es necesario dejarlo durante horas ni utilizarlo puro.
Evita este tratamiento sobre zonas donde el revestimiento plástico esté roto y haya metal oxidado expuesto. Tampoco mezcles nunca vinagre con lejía ni con productos que contengan cloro: la combinación puede liberar gases peligrosos. Mantén todos los productos de limpieza fuera del alcance de niños y animales.
Un cepillo suave para ruedas, esquinas y uniones
Las partes móviles y los puntos donde se cruzan las varillas acumulan residuos que una esponja no alcanza. Para estas zonas funciona mejor un cepillo de dientes limpio de cerdas suaves.
Prepara 500 ml de agua templada con 5 ml —una cucharadita— de lavavajillas líquido. Moja el cepillo y trabaja cada zona durante 30-60 segundos, girando las ruedas manualmente para limpiar todo su perímetro.
Deja la solución sobre la suciedad resistente durante 5 minutos antes de volver a cepillar. Después aclara cuidadosamente con agua limpia.
Este procedimiento es adecuado para rejillas plastificadas y muchas piezas de plástico del cesto. No utilices cepillos metálicos, cuchillos ni objetos puntiagudos para raspar: pueden cortar el revestimiento protector. Una pequeña grieta puede dejar el acero interior expuesto al agua y favorecer la aparición de óxido.
Cómo actuar si aparecen puntos de óxido
El óxido requiere distinguir entre una mancha superficial y un revestimiento realmente deteriorado. Si observas un punto marrón, limpia primero la zona con 250 ml de agua templada y 2,5 ml de lavavajillas, utilizando una microfibra durante aproximadamente 1 minuto. Aclara y seca.
Si el color desaparece, probablemente era un depósito superficial. Si queda metal visible, una grieta o corrosión, la limpieza no devolverá el recubrimiento original.
En ese caso, consulta al fabricante sobre un producto específico para reparar rejillas de lavavajillas, apto para ese modelo y para las condiciones de temperatura y lavado del aparato. No cubras el óxido con esmalte de uñas, pintura doméstica, cinta adhesiva o productos improvisados: pueden desprenderse durante los ciclos y no están diseñados para ese uso.
Una limpieza mensual para conservar las rejillas
Evitar una acumulación importante es mucho más fácil que eliminarla después. Aproximadamente una vez al mes, inspecciona las rejillas y presta especial atención a ruedas, esquinas y soportes.
Para una limpieza rápida, prepara 1 litro de agua templada con 10 ml de lavavajillas suave. Humedece una esponja no abrasiva, limpia las varillas durante 2-3 minutos y utiliza un cepillo blando en las uniones. Aclara después con agua limpia.
Comprueba también que ninguna rueda esté bloqueada por restos de alimentos.
Si las manchas blancas reaparecen rápidamente, revisa los ajustes de sal regeneradora y abrillantador siguiendo el manual del lavavajillas y teniendo en cuenta la dureza del agua de tu zona. Corregir la causa suele ser más eficaz que repetir continuamente una limpieza antical.
Errores a evitar
Frotar con estropajos metálicos. Pueden cortar o arañar el revestimiento de las varillas. Cuando el metal queda expuesto al agua, aumenta el riesgo de corrosión.
Usar bicarbonato como polvo abrasivo. Frotarlo sobre revestimientos plásticos puede dejar arañazos. Para la grasa, agua caliente y lavavajillas suelen ser suficientes.
Dejar vinagre durante horas. Un contacto prolongado no es necesario para depósitos ligeros y puede resultar inadecuado para algunos materiales y componentes.
Mezclar productos de limpieza. En particular, nunca combines vinagre u otros ácidos con lejía o limpiadores que contengan cloro.
Intentar limpiar un revestimiento que ya se ha desprendido. Si se ve metal oxidado bajo el plástico, existe un deterioro físico que la limpieza no puede reparar.
Para ir un poco más allá
La solución de 1 litro de agua templada y 10 ml de lavavajillas también puede utilizarse para limpiar cestos de cubiertos y muchas piezas plásticas extraíbles, siempre que el manual permita lavarlas de este modo.
Aprovecha la limpieza de las rejillas para revisar los brazos aspersores. Si tienen orificios obstruidos, límpialos siguiendo las instrucciones específicas del fabricante.
Si aparecen depósitos blancos también en vasos y paredes interiores, comprueba la dureza del agua, la sal regeneradora y la dosificación del detergente antes de aumentar la cantidad de productos de limpieza.
Preguntas frecuentes
¿Puedo poner vinagre directamente sobre las rejillas?
Es preferible utilizarlo diluido al 50 % con agua y solo para depósitos minerales, dejando actuar entre 5 y 10 minutos. Consulta antes las recomendaciones del fabricante.
¿Por qué las rejillas tienen manchas marrones?
Pueden ser residuos superficiales o corrosión del metal situado bajo un revestimiento deteriorado. Limpia primero con agua jabonosa; si permanece óxido y se observa metal expuesto, será necesario reparar o sustituir la pieza según las indicaciones del fabricante.
¿Se puede utilizar bicarbonato para blanquearlas?
No es necesario. Utilizado como polvo y frotado, puede resultar abrasivo para determinados recubrimientos. Es más seguro comenzar con agua caliente, lavavajillas y un cepillo suave.
¿Cada cuánto conviene limpiar las rejillas?
Una revisión y limpieza ligera una vez al mes suele ser suficiente. Retira inmediatamente los restos importantes y revisa periódicamente cualquier grieta en el revestimiento para evitar que una pequeña zona dañada termine oxidándose.