El pequeño orificio situado cerca de la parte superior del lavabo es el rebosadero: ayuda a conducir el exceso de agua hacia el desagüe, pero también puede acumular jabón, pasta de dientes, suciedad y una película orgánica que termina produciendo mal olor. Como su conducto interior suele ser difícil de alcanzar, conviene empezar con agua tibia y detergente, trabajando desde la abertura sin desmontar el lavabo. Si el olor continúa después de limpiarlo, puede proceder del sifón o de otro problema del desagüe.
Empieza limpiando la abertura con agua tibia y detergente
Necesitas lavavajillas suave, agua tibia, una microfibra y un cepillo pequeño de nailon que pueda entrar sin quedar atascado. No uses agua hirviendo, especialmente en lavabos, tuberías o juntas cuya resistencia al calor desconoces.
- Mezcla 500 ml de agua tibia con 1 cucharadita (5 ml) de lavavajillas.
- Humedece el cepillo y limpia el borde del rebosadero durante 30-60 segundos.
- Introduce el cepillo únicamente hasta donde avance sin resistencia y muévelo suavemente durante otros 30 segundos.
- Vierte lentamente 250-500 ml de agua tibia por la abertura para arrastrar los residuos, siempre que el diseño del lavabo lo permita.
- Limpia y seca el borde exterior con una microfibra.
El detergente ayuda a desprender la película de jabón y materia orgánica responsable de muchos olores.
La señal de éxito es que desaparezca la suciedad visible y el olor disminuya después de circular agua limpia.
Para la película pegajosa, repite el contacto en lugar de raspar
Cuando el rebosadero lleva mucho tiempo sin limpiarse, puede aparecer una película oscura y viscosa.
Aplica nuevamente la solución de 500 ml de agua y 5 ml de lavavajillas con un cepillo suave. Déjala actuar sobre las zonas accesibles durante 2-3 minutos y vuelve a cepillar durante 30-60 segundos.
Repite dos o tres ciclos si el cepillo continúa extrayendo residuos.
No introduzcas destornilladores, cuchillos, alambres rígidos ni otros objetos metálicos. Puedes rayar el acabado, perforar componentes plásticos o empujar suciedad hacia una zona difícil de alcanzar.
Los bastoncillos pueden utilizarse únicamente en el borde accesible, sin introducirlos profundamente, porque podrían desprenderse y quedar atrapados.
No recurras automáticamente a bicarbonato y vinagre
Verter bicarbonato seguido de vinagre produce una efervescencia llamativa, pero ambos productos reaccionan entre sí y se neutralizan parcialmente. No es necesario realizar esa mezcla para limpiar el rebosadero.
La eliminación mecánica de la película con detergente y cepillado suele ser más útil.
Tampoco viertas lejía después de haber utilizado vinagre, ácido cítrico, limpiadores antical o productos de composición desconocida.
Nunca mezcles lejía o hipoclorito con ácidos o amoníaco, ya que pueden generarse gases peligrosos.
Si deseas utilizar un desinfectante o limpiador específico para desagües, comprueba que sea compatible con el lavabo, las tuberías y el sistema de rebosadero, y sigue exactamente la cantidad y el tiempo indicados en su etiqueta.
Limpia también el desagüe si el olor permanece
El rebosadero desemboca normalmente en el sistema de desagüe, por lo que un olor atribuido al pequeño orificio puede proceder realmente de residuos alrededor del tapón o del sifón.
Retira el tapón únicamente si el fabricante permite hacerlo fácilmente.
Lávalo con 500 ml de agua tibia y 5 ml de lavavajillas, dejándolo en contacto con la solución durante 5-10 minutos si presenta suciedad adherida. Cepilla durante 30-60 segundos, aclara y vuelve a instalarlo correctamente.
Limpia también el borde del desagüe con un cepillo suave.
Si existe un sifón desmontable y sabes cómo acceder a él de forma segura, sigue las instrucciones de la instalación. Coloca un recipiente debajo antes de abrirlo.
No desmontes conexiones selladas o difíciles simplemente para perseguir un olor.
Comprueba que el rebosadero funciona correctamente
Después de limpiar, conviene verificar que el conducto no esté completamente bloqueado.
Consulta primero las instrucciones del lavabo. Si el diseño permite comprobar el rebosadero, deja correr agua de manera controlada mientras observas el nivel, sin abandonar nunca el lavabo.
El agua que entra por el rebosadero debería evacuar.
No tapes el desagüe y te marches esperando a que el nivel alcance el orificio: un rebosadero no está diseñado para compensar indefinidamente un grifo abierto y puede no evitar una inundación.
Si el agua no circula, retrocede por la abertura o aparecen fugas debajo del lavabo, detén la prueba.
Un bloqueo profundo o una fuga entre el rebosadero y el desagüe requiere revisar la instalación y puede justificar la intervención de un fontanero.
Prevén los olores con una limpieza rápida periódica
No necesitas esperar hasta que aparezca un olor intenso.
Cada 2-4 semanas, según el uso del lavabo, limpia el borde del rebosadero con la solución de 500 ml de agua tibia y 5 ml de lavavajillas.
Cepilla durante unos 30 segundos y, si el diseño lo permite, aclara lentamente con 250-500 ml de agua tibia.
Retira también cabellos, jabón y pasta de dientes del desagüe antes de que formen depósitos.
En un lavabo utilizado diariamente, estas pequeñas limpiezas dificultan que se forme una película orgánica gruesa.
Si el olor reaparece rápidamente a pesar de mantener limpios rebosadero y desagüe, deja de añadir productos: puede existir un problema de sifón, ventilación o tuberías que necesite diagnóstico.
Errores a evitar
Introducir objetos metálicos profundamente. Pueden dañar el conducto o quedar atascados.
Verter agua hirviendo. Determinados plásticos, juntas y acabados pueden resultar afectados por temperaturas extremas.
Mezclar vinagre y bicarbonato esperando una limpieza extraordinaria. La reacción no sustituye el cepillado y ambos se neutralizan parcialmente.
Combinar lejía con ácidos o amoníaco. Puede generar gases peligrosos.
Intentar ocultar un olor persistente con perfume. Si vuelve rápidamente, hay que buscar la fuente en el rebosadero, sifón o instalación.
Para ir más allá
Limpia simultáneamente el rebosadero, el tapón y el borde del desagüe para evitar trasladar suciedad de una zona a otra.
Una vez al mes, observa si el lavabo evacua normalmente y si existen humedades debajo.
Si el lavabo se utiliza poco, comprueba también que el sifón conserve agua, ya que un sifón seco puede permitir la entrada de olores del desagüe.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto detergente necesito?
Como referencia, utiliza 5 ml de lavavajillas en 500 ml de agua tibia. El cepillado es más importante que aumentar la concentración.
¿Puedo echar vinagre por el rebosadero?
No es necesario para la limpieza habitual y los ácidos no son compatibles con todos los materiales. Agua tibia, detergente y un cepillo suave constituyen un punto de partida más prudente.
¿Por qué sigue oliendo después de limpiar?
El origen puede estar en el tapón, el sifón, una acumulación más profunda o un problema de ventilación del desagüe. Si el olor reaparece rápidamente, conviene investigar esas zonas.
¿Cuándo debería llamar a un fontanero?
Si el rebosadero no evacua, aparece una fuga, el lavabo desagua lentamente de forma persistente o existe olor fuerte que vuelve después de una limpieza correcta, es recomendable revisar la instalación.