Los filtros metálicos de la campana extractora pueden acabar cubiertos por una película pegajosa de grasa que atrapa polvo y reduce su capacidad para dejar pasar el aire. Cuando llegan a ese punto, pasar simplemente una esponja por encima sirve de poco. Para muchos filtros metálicos lavables, un remojo en agua caliente con lavavajillas desengrasante permite ablandar la suciedad antes de cepillarla.
El método principal: agua caliente y lavavajillas
Antes de empezar, apaga la campana y espera hasta que la placa y las superficies próximas estén frías. Comprueba también en el manual que el filtro sea lavable.
Necesitas: un recipiente suficientemente grande, agua caliente, lavavajillas desengrasante, un cepillo de cerdas suaves y una toalla.
- Retira cuidadosamente los filtros.
- Elimina con papel de cocina la grasa superficial más abundante.
- Llena el recipiente con suficiente agua caliente, pero no hirviendo, para cubrirlos.
- Añade aproximadamente 10 ml de lavavajillas por cada litro de agua.
- Introduce los filtros y déjalos durante 15-30 minutos.
- Cepilla suavemente la malla por ambos lados.
- Aclara abundantemente con agua templada.
- Sacude el exceso y déjalos secar completamente antes de volver a instalarlos.
Si el agua queda muy oscura y aceitosa, prepara una solución limpia para terminar el lavado.
Para grasa muy incrustada, repite el remojo
Un filtro que lleva muchos meses sin limpiarse puede necesitar dos tratamientos.
Después del primer remojo, coloca el filtro sobre una superficie protegida y aplica unas gotas de lavavajillas directamente sobre las zonas más oscuras.
Extiéndelo con el cepillo y déjalo actuar durante 5-10 minutos.
Vuelve a introducir el filtro en agua caliente durante otros 15 minutos y cepilla de nuevo.
Este sistema suele ser preferible a intentar arrancar toda la grasa ejerciendo mucha presión sobre la malla, que puede deformarse.
El cepillado debe ser suave
Los filtros metálicos están formados por varias capas de malla relativamente delicadas.
Apoya el filtro horizontalmente y trabaja por secciones de aproximadamente 10 × 10 cm.
Realiza varias pasadas suaves en una dirección y después en la contraria.
Presta atención al perímetro, donde suele concentrarse la grasa.
No utilices cepillos metálicos, cuchillos ni estropajos de acero. Además de rayar el material, puedes deformar la malla y reducir la eficacia del filtro.
¿Se puede utilizar bicarbonato?
Para la mayoría de filtros, empieza únicamente con agua caliente y detergente desengrasante.
El bicarbonato no siempre es necesario y su alcalinidad puede alterar determinados acabados metálicos, especialmente si se utiliza en concentraciones elevadas o durante mucho tiempo.
Esto es particularmente importante con algunos filtros y marcos de aluminio, que pueden oscurecerse o cambiar de aspecto después de tratamientos demasiado alcalinos.
Si el fabricante recomienda algún limpiador específico, utiliza ese producto en lugar de experimentar con mezclas caseras.
¿Y meterlos en el lavavajillas?
Algunos fabricantes permiten lavar sus filtros metálicos en el lavavajillas, mientras que otros establecen condiciones concretas o desaconsejan hacerlo.
Por eso, comprueba primero el manual de tu modelo.
Si está permitido, coloca los filtros de manera que los brazos de lavado puedan moverse libremente y selecciona el programa recomendado.
Es posible que determinados filtros de aluminio cambien ligeramente de color después de varios ciclos. Esto no significa necesariamente que hayan dejado de funcionar, pero es otra razón para seguir las indicaciones específicas del fabricante.
No introduzcas el filtro en el lavavajillas simplemente porque sea metálico.
Los filtros de carbón no se limpian de la misma manera
Muchas campanas de recirculación tienen, además del filtro metálico antigrasa, un filtro de carbón activo encargado de reducir olores.
Los filtros de carbón convencionales suelen ser consumibles y deben sustituirse periódicamente, no sumergirse en agua.
Existen también modelos regenerables o lavables con procedimientos específicos.
Antes de mojar cualquier filtro, identifica qué tipo tienes.
Si es negro, grueso y se encuentra detrás del filtro metálico, consulta el manual de la campana para determinar si debe limpiarse, regenerarse o reemplazarse.
Limpia también el alojamiento de los filtros
Mientras los filtros están fuera, aprovecha para retirar la película grasa del borde donde se apoyan.
Con la campana apagada, aplica agua jabonosa sobre una microfibra, no directamente dentro del aparato.
Pasa el paño por las superficies accesibles y repite con otro ligeramente humedecido únicamente con agua.
Después seca.
Evita que entre líquido en el motor, iluminación, interruptores o conexiones eléctricas.
Si observas una acumulación importante de grasa en componentes internos que no forman parte del mantenimiento indicado por el fabricante, es preferible recurrir a una limpieza profesional.
Cómo saber cuándo necesitan otra limpieza
No hace falta esperar hasta que los filtros estén marrones y pegajosos.
Obsérvalos aproximadamente una vez al mes si cocinas habitualmente.
Si la malla empieza a adquirir una película grasa visible, límpiala.
En hogares donde se fríe con frecuencia puede ser necesario hacerlo con mayor regularidad; con un uso ocasional, bastante menos.
Una señal sencilla es pasar un dedo por el marco cuando esté frío. Si queda claramente grasiento, probablemente merece la pena revisar también la malla.
El secado final es importante
Después del aclarado, coloca los filtros verticalmente sobre una toalla para que escurra el agua atrapada entre las capas.
Déjalos secar durante varias horas, girándolos una vez si es necesario.
Antes de instalarlos, comprueba las esquinas y el interior del marco.
No vuelvas a montar un filtro que todavía gotea.
Una vez colocado, comprueba que todos los cierres estén correctamente enganchados antes de encender la campana.
Errores a evitar
- Limpiar sin apagar la campana. Trabaja siempre con el aparato desconectado o siguiendo el procedimiento de seguridad de su fabricante.
- Utilizar limpiadores de horno indiscriminadamente. Pueden atacar aluminio y otros acabados.
- Frotar con lana de acero. Puede rayar y deformar la malla.
- Tratar un filtro de carbón como uno metálico. Muchos no son lavables.
- Aplicar mezclas muy alcalinas sobre aluminio. Pueden alterar su superficie.
- Volver a instalar los filtros mojados. Espera hasta que estén completamente secos.
Para ir un poco más allá
Limpia las salpicaduras de grasa de la parte exterior de la campana después de cocinar, antes de que formen una película endurecida.
Utiliza la extracción desde el comienzo de la cocción y mantenla funcionando unos minutos después, cuando las instrucciones de tu modelo lo recomienden.
Si incluso con filtros recién limpios notas muy poca aspiración, ruidos anormales o acumulaciones importantes de grasa en el interior, puede existir un problema que no se resuelve limpiando únicamente los filtros.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo deben estar los filtros en remojo?
Empieza con 15-30 minutos. Para grasa antigua resulta preferible realizar un segundo remojo que dejarlos durante horas en una solución fuerte.
¿Puedo utilizar agua hirviendo?
No es necesario. Agua caliente y lavavajillas desengrasante suelen proporcionar un buen resultado sin someter filtros y acabados a temperaturas extremas.
¿Cómo sé si mi filtro se puede lavar?
Los filtros metálicos antigrasa suelen ser lavables, pero debes comprobar el manual de la campana. Los filtros de carbón requieren instrucciones diferentes.
¿Cada cuánto conviene limpiarlos?
Depende principalmente de cuánto y cómo cocines. Revísalos aproximadamente una vez al mes y límpialos cuando empiecen a mostrar una película grasa, sin esperar a que la malla quede completamente saturada.