Las juntas de goma de la nevera suelen pasar desapercibidas durante la limpieza diaria. Sin embargo, sus pliegues acumulan migas, grasa, restos de alimentos y humedad, creando manchas oscuras y, en ocasiones, malos olores. Para limpiarlas no necesitas empezar con productos agresivos. Agua templada y un poco de lavavajillas, acompañados de un cepillo suave, permiten llegar a los rincones difíciles sin maltratar la goma.
El método sencillo con agua y lavavajillas
Prepara un recipiente con 500 ml de agua templada y 5 ml de lavavajillas suave.
Necesitarás también un cepillo de dientes viejo de cerdas blandas y dos paños de microfibra.
Primero pasa un paño ligeramente humedecido por toda la junta para retirar la suciedad superficial.
Después separa cuidadosamente los pliegues con los dedos. Humedece el cepillo en el agua jabonosa, escurre el exceso y frota cada sección durante unos 20-30 segundos.
Trabaja especialmente las esquinas inferiores, donde suelen acumularse líquidos y pequeños restos de comida.
Termina pasando una microfibra humedecida únicamente con agua y seca perfectamente todos los pliegues.
Para las ranuras más estrechas
Algunas juntas tienen canales demasiado pequeños para un cepillo. En esos puntos puedes utilizar un bastoncillo de algodón.
Humedece ligeramente el bastoncillo con la solución jabonosa e introdúcelo en la ranura sin forzarla. Pásalo 2 o 3 veces y cámbialo cuando esté sucio.
Después utiliza otro humedecido solamente con agua para retirar el jabón.
Finalmente seca la zona con un paño fino.
Evita introducir cuchillos, destornilladores, agujas u otros objetos duros. Una perforación o corte en la goma puede afectar al cierre hermético de la puerta.
Ablanda primero la suciedad reseca
Si encuentras restos endurecidos de salsa, leche u otros alimentos, no intentes arrancarlos raspando.
Empapa ligeramente una esquina de la microfibra en el agua jabonosa y mantenla sobre la mancha durante aproximadamente 5 minutos.
Después frota suavemente con el cepillo durante 30 segundos.
Si todavía quedan residuos, vuelve a humedecerlos otros 5 minutos y repite.
Este pequeño remojo permite desprender la suciedad utilizando mucha menos fuerza y reduce el riesgo de deformar la junta.
¿Qué hacer con las manchas negras?
Los pequeños puntos negros pueden ser simplemente suciedad acumulada, aunque la humedad persistente también puede favorecer la aparición de moho.
Utiliza guantes, humedece primero la zona y realiza la limpieza con agua y detergente.
Una vez limpia, aclara y seca completamente.
Si las manchas permanecen, consulta las instrucciones del fabricante del frigorífico antes de aplicar un producto más fuerte. Utiliza únicamente un limpiador compatible con el material de las juntas.
Nunca mezcles lejía con vinagre, amoniaco u otros limpiadores.
Además, ten en cuenta que una goma puede conservar cierta pigmentación oscura incluso después de haber quedado limpia.
Limpia también donde apoya la junta
Existe otro punto que suele olvidarse: la superficie del frigorífico contra la que presiona la goma cuando cierras la puerta.
Pasa por todo ese perímetro una microfibra humedecida con agua jabonosa.
Déjala actuar unos 2 minutos en las zonas con grasa y retira los residuos.
Después pasa otro paño con agua limpia y seca.
Una junta perfectamente limpia puede volver a ensuciarse rápidamente si cada vez que cierras la puerta entra en contacto con un marco lleno de residuos.
Comprueba si continúa sellando correctamente
Ya que estás limpiando, dedica un minuto a revisar el estado de la goma.
Busca grietas, cortes, partes endurecidas, deformaciones o secciones que se hayan salido de su posición.
También puedes utilizar una hoja de papel para realizar una comprobación sencilla.
Coloca unos 5 cm de papel entre la puerta y el frigorífico, cierra la puerta y tira suavemente. Deberías notar resistencia.
Repite la prueba en varios puntos del perímetro.
Si en una zona el papel sale prácticamente sin resistencia y además observas una junta deformada, puede ser conveniente revisar su colocación o valorar su sustitución.
La rutina que evita que vuelva a ensuciarse
Una vez al mes, abre ligeramente los pliegues y pasa una microfibra húmeda. Solo necesitas unos 3-5 minutos.
Cada 2 o 3 meses, realiza una limpieza más detallada con el cepillo.
Si se derrama algún líquido sobre la puerta, límpialo inmediatamente en lugar de esperar a la siguiente limpieza general.
Y, sobre todo, termina siempre secando la goma. La humedad atrapada entre los pliegues facilita que la suciedad vuelva a adherirse.
Errores a evitar
- Raspar las juntas con objetos afilados. Puedes perforarlas.
- Utilizar estropajos duros. Pueden deteriorar la superficie.
- Empapar la junta con grandes cantidades de agua. Un paño húmedo proporciona mayor control.
- Cerrar inmediatamente dejando los pliegues mojados. Sécalos primero.
- Mezclar distintos limpiadores domésticos. Algunas combinaciones son peligrosas.
- Intentar solucionar una junta rota limpiándola. Si ya no sella correctamente, puede necesitar sustitución.
Para ir un poco más allá
Cuando limpies el frigorífico, empieza por las zonas superiores y deja las juntas para el final. Así evitarás que vuelvan a ensuciarse con líquidos que caigan durante el resto de la limpieza.
Mantén también limpios los bordes de los estantes de la puerta, ya que los derrames desde botellas y recipientes suelen terminar precisamente en los pliegues inferiores.
Si encuentras condensación repetidamente alrededor de la goma, comprueba que ningún recipiente esté impidiendo cerrar completamente la puerta.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto hay que limpiar las juntas?
Una revisión rápida una vez al mes suele evitar grandes acumulaciones. Realiza una limpieza más profunda cuando observes suciedad en los pliegues.
¿Puedo utilizar bicarbonato?
Para el mantenimiento normal no es necesario. Empieza con agua templada y lavavajillas suave, que suele ser suficiente y resulta menos abrasivo.
¿Cómo limpio las esquinas más difíciles?
Utiliza un cepillo de dientes suave o un bastoncillo de algodón ligeramente humedecido. No emplees herramientas metálicas.
¿Cuándo hay que sustituir la junta?
Cuando presenta grietas, roturas, endurecimiento o deformaciones que impiden un buen sellado, limpiarla ya no solucionará el problema.