Ver tomates grandes y aparentemente formados que permanecen verdes durante semanas puede resultar desconcertante. Sin embargo, no siempre significa que la planta tenga un problema. La maduración depende de la variedad, la temperatura, el momento de cuajado y el estado general de la tomatera. El calor excesivo puede ralentizar la formación de los pigmentos responsables del color, y añadir más fertilizante no suele solucionarlo. Antes de intervenir, revisa temperatura, riego y madurez de los frutos: unos pequeños ajustes pueden ser suficientes.
Comprueba primero la temperatura y dale tiempo al fruto
Los tomates necesitan calor para crecer, pero las temperaturas demasiado elevadas pueden retrasar el cambio de color. Cuando los días son persistentemente muy calurosos, especialmente por encima de aproximadamente 30 °C, la maduración puede hacerse más lenta.
Necesitarás:
- Un termómetro ambiental, si dispones de él.
- Una regadera.
- Acolchado vegetal, opcional.
- Tijeras limpias para retirar únicamente partes dañadas.
Pasos:
- Observa durante 3–5 días las temperaturas máximas y mínimas alrededor de las plantas. Si existe calor intenso continuado, evita intentar acelerar la maduración con fertilizantes adicionales.
- Comprueba la tierra introduciendo un dedo unos 3–5 cm. Si está seca a esa profundidad, riega lentamente en la base.
- En macetas, añade agua hasta que empiece a salir por los orificios y deja escurrir durante 10–15 minutos. No mantengas agua permanentemente en el plato.
- En suelo, puedes colocar 3–5 cm de acolchado alrededor de la planta para reducir cambios bruscos de humedad, dejando unos 5 cm libres alrededor del tallo.
- Examina los frutos cada 2–3 días. Cuando aparezca una primera tonalidad amarilla, rosada o rojiza, según la variedad, significa que la maduración ha comenzado.
Si el problema coincide con una ola de calor, el cambio de color puede avanzar con mayor normalidad cuando las temperaturas se moderan.
No confundas un tomate desarrollado con uno listo para madurar
Desde que una flor es polinizada hasta que aparece un tomate maduro pueden transcurrir varias semanas, y el plazo cambia notablemente según la variedad.
Un fruto puede alcanzar prácticamente su tamaño definitivo y permanecer verde durante un tiempo antes de empezar a cambiar de color.
Observa su aspecto cada 2–3 días. Un tomate verde todavía inmaduro suele estar muy firme. Al acercarse la maduración, alcanza su tamaño característico y puede adquirir una tonalidad verde algo más clara antes de empezar a colorearse.
Consulta también el tiempo aproximado de maduración indicado para la variedad que cultivaste. Los tomates cherry tempranos y los grandes tomates tardíos no siguen el mismo calendario.
No arranques frutos simplemente porque llevan una semana sin cambiar de color.
Mantén un riego regular, pero no encharques
Alternar periodos muy secos con riegos abundantes somete a la planta y a los frutos a cambios innecesarios. El objetivo es mantener una humedad relativamente uniforme.
Comprueba los primeros 3–5 cm de sustrato antes de regar. En verano, una tomatera en maceta puede necesitar revisiones diarias, pero eso no significa que deba recibir una cantidad fija todos los días.
Riega directamente sobre la tierra durante 1–3 minutos, según el caudal y el tamaño del recipiente, hasta humedecer bien el cepellón. En maceta, deja que el exceso drene libremente.
Evita mantener constantemente empapada la tierra. Las raíces necesitan también aire.
Siempre que sea posible, riega por la mañana y evita mojar repetidamente el follaje, especialmente si existe riesgo de enfermedades fúngicas.
No añadas fertilizante pensando que hará enrojecer los tomates
Una vez que los frutos están formados, una dosis extra de abono no funciona como un acelerador de maduración.
Un exceso de nitrógeno puede favorecer mucho crecimiento de hojas y tallos sin resolver el problema de los tomates verdes.
Si cultivas en maceta y utilizas fertilizante para tomates, respeta exactamente la dosis y frecuencia indicadas por el fabricante. No dupliques la concentración para obtener resultados más rápidos.
Si sospechas una carencia nutricional en un cultivo en suelo, un análisis proporciona información más fiable que añadir productos al azar.
Tampoco utilices sal, bicarbonato, café u otros remedios domésticos para intentar acelerar el color. Pueden alterar el suelo sin solucionar la causa.
Al final de la temporada, puedes terminar la maduración dentro de casa
Cuando se aproxima el frío y quedan tomates que ya han alcanzado su tamaño definitivo, algunos pueden terminar de madurar después de cosechados.
Selecciona frutos sanos y sin daños, límpialos únicamente si es necesario y sécalos completamente. Colócalos en una sola capa a temperatura ambiente, alejados del sol directo, y revísalos cada 1–2 días.
Para acelerar el proceso, puedes colocar 2–4 tomates en una bolsa de papel con 1 plátano o 1 manzana maduros. Cierra la bolsa doblando ligeramente la parte superior y comprueba los frutos cada 24 horas.
Estas frutas liberan etileno, que puede favorecer la maduración de tomates suficientemente desarrollados.
Retira inmediatamente cualquier pieza que presente moho o podredumbre.
Errores que debes evitar
Añadir más fertilizante para conseguir color. Una dosis adicional no convierte rápidamente un tomate verde en rojo y puede desequilibrar el crecimiento.
Regar continuamente porque hace calor. Comprueba primero los 3–5 cm superiores de tierra; raíces permanentemente encharcadas también sufren.
Eliminar demasiadas hojas. La planta necesita follaje sano para realizar la fotosíntesis y proteger los frutos del sol intenso.
Poner los tomates cosechados al sol para que maduren. No necesitan luz solar directa; una temperatura interior moderada resulta más apropiada.
Esperar que todas las variedades se vuelvan rojas. Existen tomates maduros amarillos, naranjas, morados e incluso variedades que conservan tonos verdes.
Para ir un poco más allá
Anota la variedad y la fecha aproximada en que aparecieron los primeros frutos; será una referencia útil para las siguientes temporadas.
En macetas, utiliza recipientes amplios, con buen drenaje y un sustrato apropiado para hortalizas, porque los pequeños se secan mucho más rápido.
Si el fruto presenta manchas negras, grietas importantes, podredumbre o deformaciones, identifica ese problema por separado en lugar de atribuirlo simplemente a una maduración lenta.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto puede tardar un tomate verde en madurar?
Depende de la variedad y de las condiciones. Desde el cuajado hasta la madurez pueden pasar varias semanas, y el calor excesivo puede prolongar el proceso.
¿El exceso de calor impide que los tomates se pongan rojos?
Puede ralentizar la formación de los pigmentos responsables del color, especialmente durante periodos prolongados de temperaturas elevadas. Cuando el tiempo se modera, la maduración puede reanudarse.
¿Debo quitar hojas para que les dé más sol?
No de forma generalizada. Una poda excesiva reduce la superficie fotosintética y puede dejar los frutos expuestos a quemaduras solares. Retira principalmente hojas enfermas o dañadas cuando sea necesario.
¿Puedo cosechar un tomate todavía verde?
Sí, si está suficientemente desarrollado, especialmente cuando termina la temporada. Déjalo a temperatura ambiente y revísalo cada 1–2 días; añadir una manzana o un plátano maduros en una bolsa de papel puede acelerar su maduración.