Abres la puerta de la lavadora esperando encontrar olor a limpio y aparece justo lo contrario: humedad, un aroma desagradable o incluso ese característico olor a “cerrado”. Es un problema bastante común y puede terminar pasando también a la ropa.
La causa suele estar en una combinación de humedad permanente, residuos de detergente y suavizante, pelusas y suciedad acumulada en zonas que rara vez limpiamos.
Con una limpieza del cajetín, la goma, el filtro y un ciclo de mantenimiento puedes mejorar considerablemente la situación.
Empieza por el cajetín del detergente
El dispensador puede acumular restos de detergente y suavizante que, con el tiempo, forman una película pegajosa.
Si el modelo permite extraerlo, sácalo siguiendo las instrucciones del fabricante.
Lávalo con agua templada y unas gotas de lavavajillas o jabón suave.
Utiliza un cepillo pequeño para limpiar las esquinas y conductos accesibles.
Aclara y deja secar.
Antes de volver a colocarlo, limpia también el hueco del cajetín con un paño húmedo, evitando introducir agua donde no corresponda.
Revisa la goma de la puerta
En las lavadoras de carga frontal, este es uno de los lugares más importantes.
Separa suavemente los pliegues de la goma.
Probablemente encontrarás:
- Pelusas.
- Cabellos.
- Restos de detergente.
- Agua retenida.
- Pequeños objetos.
- Manchas oscuras.
Retira primero todos los residuos sólidos.
Después limpia la goma con una microfibra humedecida con agua y jabón.
Seca muy bien los pliegues
No basta con pasar un paño por la parte visible.
La humedad puede quedar atrapada en la parte inferior y detrás de los pliegues.
Después de limpiar, pasa una microfibra seca por toda la junta.
Si aparecen manchas persistentes compatibles con moho, consulta el manual antes de aplicar productos más fuertes, ya que determinadas sustancias pueden deteriorar la goma.
No olvides el filtro
Un filtro parcialmente obstruido puede acumular pelusas, pequeños objetos y agua sucia.
Consulta el manual para localizarlo y conocer el procedimiento correcto de apertura.
Antes de desenroscarlo, coloca toallas viejas y un recipiente bajo la abertura, porque puede salir bastante agua.
Retira monedas, botones, cabellos y otros residuos.
Limpia el filtro según las instrucciones y vuelve a instalarlo correctamente.
Ahora limpia el tambor
Una vez atendidas las zonas donde se acumula suciedad, ejecuta el programa de limpieza del tambor o mantenimiento si tu lavadora dispone de uno.
Utiliza el producto y la dosis recomendados por el fabricante.
Algunos modelos requieren un limpiador específico; otros tienen instrucciones diferentes.
Por eso el manual de la máquina debe tener prioridad sobre cualquier receta doméstica.
¿Y si no tiene programa de autolimpieza?
Consulta el manual para conocer el ciclo recomendado para mantenimiento.
No elijas automáticamente la temperatura máxima ni añadas varios productos.
Un ciclo vacío a la temperatura y con el limpiador especificados por el fabricante es una opción mucho más segura que improvisar una mezcla.
¿Sirve el vinagre?
El vinagre aparece en numerosos trucos para limpiar lavadoras, pero no es universalmente recomendable.
El uso frecuente de sustancias ácidas puede no ser apropiado para determinadas gomas y componentes.
Antes de verter vinagre en el tambor o el cajetín, comprueba las instrucciones del fabricante.
Si la máquina dispone de un procedimiento oficial de limpieza, es preferible seguirlo.
¿Y el bicarbonato?
El bicarbonato puede utilizarse en algunas tareas de limpieza doméstica, pero tampoco sustituye el programa de mantenimiento recomendado para la lavadora.
Además, añadir grandes cantidades puede dejar residuos si no se disuelve o aclara correctamente.
No necesitas llenar el tambor de bicarbonato para eliminar un olor persistente.
No mezcles bicarbonato y vinagre esperando una limpieza superior
Cuando ambos productos se juntan, producen una llamativa efervescencia.
Sin embargo, el ácido del vinagre y el bicarbonato reaccionan y se neutralizan progresivamente.
La espuma no demuestra que estén realizando una limpieza más profunda del interior de la máquina.
Para un mantenimiento eficaz resulta más importante limpiar físicamente las zonas sucias y utilizar el ciclo recomendado por el fabricante.
Mucho cuidado con la lejía
Algunas lavadoras permiten utilizar lejía con cloro durante determinados programas de mantenimiento y otras establecen procedimientos específicos.
Si el manual permite su uso, respeta exactamente la cantidad y el compartimento indicados.
Nunca añadas más pensando que desinfectará mejor.
Y recuerda una regla fundamental:
Nunca mezcles lejía con vinagre, amoniaco, productos antical ácidos ni otros limpiadores.
Pueden generarse gases peligrosos.
Limpia también la puerta y el cristal
Los restos de detergente y agua pueden acumularse alrededor del cristal.
Pasa una microfibra humedecida con agua jabonosa.
Después utiliza otro paño con agua limpia para retirar los residuos y termina secando.
Presta especial atención al borde inferior, donde pueden permanecer pequeñas cantidades de agua.
Comprueba también el desagüe
Si la lavadora está limpia pero el olor persiste, quizá el problema no proceda directamente del tambor.
Un desagüe parcialmente obstruido, una manguera mal instalada o problemas de evacuación pueden producir malos olores.
Comprueba visualmente las conexiones accesibles y sigue las instrucciones del fabricante.
Si el olor recuerda claramente a aguas residuales y reaparece constantemente, puede ser necesario revisar la instalación.
El sencillo hábito que ayuda a evitar el olor
Después de terminar la colada, saca la ropa cuanto antes.
Cuando sea seguro hacerlo, deja la puerta entreabierta y el cajetín ligeramente abierto para permitir que la humedad se evapore.
No es necesario dejarlos completamente abiertos si pueden suponer un riesgo para niños o mascotas.
La idea es evitar que el interior permanezca cerrado y húmedo durante horas.
No dejes ropa mojada dentro
Una colada olvidada toda la noche puede desarrollar olor rápidamente.
Además, mantiene elevada la humedad dentro del tambor.
Retira las prendas cuando termine el programa y ponlas a secar.
Si han permanecido húmedas durante muchas horas y ya huelen mal, puede ser necesario volver a lavarlas.
Utiliza la cantidad correcta de detergente
Uno de los errores más frecuentes es pensar que más detergente equivale a más limpieza.
Una sobredosificación puede favorecer la acumulación de residuos en la máquina y en la ropa.
Sigue las cantidades recomendadas según:
tamaño de la carga + nivel de suciedad + dureza del agua.
Si tu lavadora es de alta eficiencia, utiliza también un detergente apropiado para ella.
Modera el suavizante
Utilizar demasiado suavizante puede contribuir a la formación de residuos pegajosos en el dispensador y otras zonas.
Respeta la dosis indicada y limpia regularmente el compartimento.
Si observas mucha acumulación, prueba a reducir la cantidad utilizada.
Realiza mantenimiento periódicamente
No esperes a que la lavadora huela mal.
La frecuencia exacta depende del modelo y del uso, así que sigue el intervalo recomendado por el fabricante para el programa de limpieza.
Revisa también periódicamente la goma, el cajetín y el filtro.
Una limpieza pequeña y frecuente resulta mucho más sencilla que eliminar meses de residuos acumulados.
Si aparecen puntos negros en la goma
Limpia primero toda la suciedad superficial.
Si las manchas permanecen, utiliza únicamente un producto compatible con la junta de goma y recomendado para ese uso.
Si la goma está profundamente manchada, agrietada, deformada o presenta moho que reaparece continuamente, puede necesitar una limpieza profesional o incluso sustitución.
No intentes solucionarlo aplicando sucesivamente productos químicos diferentes.
Errores a evitar
- Dejar siempre la puerta cerrada con el interior húmedo.
- Olvidar la ropa mojada dentro durante horas.
- Utilizar demasiado detergente o suavizante.
- Ignorar el filtro durante años.
- Verter productos en la máquina sin consultar el manual.
- Mezclar vinagre y bicarbonato esperando una limpieza milagrosa.
- Mezclar lejía con vinagre, amoniaco o limpiadores ácidos.
- Ignorar un olor a desagüe que reaparece después de limpiar la máquina.
Para ir más allá
Haz una limpieza completa en este orden:
Cajetín → goma → filtro → tambor → secado y ventilación.
Después ejecuta el ciclo de mantenimiento recomendado para tu modelo.
Durante las siguientes semanas, retira la colada inmediatamente, deja que la máquina se ventile después de usarla y utiliza únicamente la cantidad necesaria de detergente.
Si el olor desaparece y no vuelve, probablemente el problema estaba relacionado con humedad y residuos acumulados.
Si persiste incluso con la máquina limpia, revisa el sistema de desagüe y las conexiones, porque la causa puede encontrarse fuera del tambor.
Preguntas frecuentes
¿Por qué huele mal una lavadora aunque lave correctamente?
Puede acumular humedad, residuos de detergente, suavizante, pelusas y suciedad en la goma, el cajetín, el filtro y otras zonas internas.
¿Cómo puedo limpiarla profundamente?
Limpia manualmente cajetín, goma y filtro, y después ejecuta el programa de mantenimiento recomendado por el fabricante.
¿Puedo utilizar vinagre?
Depende del modelo. Algunos fabricantes pueden desaconsejar su uso habitual, por lo que conviene consultar primero el manual.
¿Por qué huele la goma de la lavadora?
Sus pliegues pueden retener agua, residuos y suciedad. Límpialos y sécalos regularmente.
¿Cómo evitar que vuelva el mal olor?
Retira rápidamente la ropa mojada, mantén limpias las zonas donde se acumulan residuos, dosifica correctamente el detergente y permite que el interior se seque entre lavados.