Albahaca, perejil, cilantro, menta o cebollino pueden empezar a decaer incluso cuando reciben agua y buena luz. Las hojas pierden firmeza, el crecimiento se detiene y parece que la planta necesita todavía más riego. Sin embargo, el problema puede estar debajo de la tierra: una maceta demasiado pequeña, sin buen drenaje o con las raíces excesivamente apretadas puede dificultar que la planta se mantenga saludable.
Comprueba primero los agujeros de drenaje
Levanta la maceta y observa la base.
Debe disponer de uno o varios agujeros por los que pueda salir el exceso de agua.
Si utilizas un cubremacetas decorativo sin drenaje, la planta debería permanecer dentro de una maceta interior perforada.
Después de regar, espera aproximadamente 10-15 minutos y elimina el agua acumulada en el recipiente exterior.
Dejar las raíces permanentemente dentro de agua puede reducir el oxígeno disponible y favorecer su deterioro.
Saca el cepellón y observa las raíces
Si la planta se marchita repetidamente o el agua atraviesa la maceta de forma extraña, puede haber llegado el momento de comprobar las raíces.
Riega ligeramente el día anterior si el sustrato está extremadamente seco.
Sujeta la planta cuidadosamente por la base, inclina la maceta y extrae el cepellón sin tirar con fuerza de los tallos.
Si encuentras una masa muy compacta de raíces dando vueltas alrededor de la maceta y apenas queda tierra visible, la planta probablemente necesita más espacio.
También puedes ver raíces saliendo por los agujeros inferiores.
Cambia a una maceta solo un poco mayor
No cometas el error de pasar una pequeña planta aromática directamente a un recipiente enorme.
Escoge una maceta aproximadamente 2-5 cm más ancha que la anterior, dependiendo del tamaño de la planta.
Debe tener agujeros de drenaje.
Añade sustrato fresco apropiado para plantas en maceta y coloca el cepellón aproximadamente a la misma profundidad a la que estaba.
Rellena los laterales sin compactar excesivamente la tierra.
Una maceta demasiado grande contiene mucho sustrato alrededor de unas raíces pequeñas y puede permanecer húmeda durante demasiado tiempo.
Las hierbas del supermercado suelen venir demasiado juntas
Una maceta de albahaca comprada para la cocina puede contener numerosas plantas creciendo en un espacio muy reducido.
Esto produce rápidamente competencia por agua, luz y nutrientes.
En lugar de trasladar todo el bloque a una maceta apenas mayor, puedes dividir cuidadosamente el conjunto en 2-4 grupos, siempre que las raíces permitan separarlos sin causar daños excesivos.
Planta cada grupo en su propio recipiente.
No es necesario separar individualmente cada tallo. Una división moderada suele resultar más sencilla y menos traumática.
Utiliza un sustrato que no permanezca empapado
La tierra del jardín no suele ser la mejor opción para llenar una maceta de interior.
Puede compactarse y drenar mal.
Utiliza un sustrato formulado para cultivo en recipientes. Debe retener cierta humedad, pero permitir también que el exceso de agua salga y que exista aire alrededor de las raíces.
Después de trasplantar, riega lentamente hasta observar agua saliendo por los agujeros.
Déjala escurrir completamente.
No añadas piedras al fondo pensando que sustituirán los agujeros de drenaje. Una maceta necesita una salida real para el agua.
Después del trasplante, no la inundes
Una planta recién trasplantada puede parecer algo decaída durante uno o varios días.
Esto no significa automáticamente que necesite agua constantemente.
Introduce un dedo unos 2-3 cm en el sustrato antes de volver a regar. La frecuencia dependerá de la especie.
La albahaca y el perejil suelen agradecer una humedad relativamente regular, mientras que romero, tomillo y otras hierbas mediterráneas toleran mejor que el sustrato se seque más entre riegos.
Por eso no conviene regar todas las aromáticas siguiendo el mismo calendario.
Una maceta demasiado pequeña también puede secarse muy rápido
Existe otro problema completamente diferente.
Si riegas por la mañana y pocas horas después la planta vuelve a estar marchita, comprueba el tamaño del cepellón.
Cuando las raíces ocupan casi todo el recipiente, queda muy poco sustrato disponible para almacenar agua.
Al regar, el líquido puede atravesar rápidamente la maceta y salir por debajo.
Un recipiente ligeramente mayor proporciona más volumen de sustrato y puede hacer que la humedad resulte más estable.
No olvides la luz después de cambiar la maceta
Un recipiente mejor no compensará una ubicación demasiado oscura.
Muchas hierbas culinarias necesitan mucha luz para mantener un crecimiento compacto.
Colócalas en la ubicación luminosa apropiada para cada especie.
Si han permanecido durante semanas con poca luz, aumenta gradualmente la exposición al sol directo para reducir el riesgo de quemaduras.
Gira la maceta aproximadamente un cuarto de vuelta cada pocos días si la planta se inclina claramente hacia la ventana.
No fertilices inmediatamente para “animarla”
Cuando una hierba está marchita, añadir fertilizante no debería ser la primera respuesta.
Comprueba antes:
- Humedad del sustrato.
- Drenaje.
- Estado de las raíces.
- Tamaño de la maceta.
- Cantidad de luz.
Si acabas de utilizar un sustrato nuevo que contiene nutrientes, probablemente tampoco necesite fertilización inmediata.
Espera hasta observar crecimiento activo y sigue después las recomendaciones del fertilizante elegido.
Un exceso de nutrientes puede dañar las raíces en lugar de acelerar la recuperación.
Corta las partes que realmente estén deterioradas
Retira hojas completamente amarillas, secas o dañadas con unas tijeras limpias.
No elimines gran parte de una planta debilitada de una sola vez si todavía conserva hojas verdes funcionales.
En hierbas como albahaca, menta y cebollino, una recolección adecuada puede estimular nuevos brotes cuando la planta está sana.
En cambio, una planta recién trasplantada y muy estresada debería disponer de tiempo para establecerse antes de realizar una cosecha importante.
Errores a evitar
- Regar automáticamente cada vez que las hojas caen. Comprueba primero la tierra.
- Utilizar una maceta sin agujeros. El exceso de agua necesita una salida.
- Trasplantar a un recipiente enorme. Puede mantener demasiada humedad.
- Dejar muchas plantas comerciales compitiendo en una maceta diminuta.
- Utilizar tierra pesada del jardín en recipientes de interior.
- Abonar una planta debilitada antes de descubrir qué le ocurre.
Para ir más allá
Haz una sencilla comprobación una vez al mes: levanta las macetas y observa si aparecen raíces por los agujeros inferiores.
También puedes comparar cuánto tarda cada recipiente en secarse. Si una hierba pasa de necesitar agua cada varios días a marchitarse pocas horas después del riego, puede estar quedándose sin espacio.
Cuando trasplantes, anota la fecha. Durante las siguientes 2-4 semanas, observa principalmente los nuevos brotes. Las hojas antiguas dañadas pueden no recuperarse, pero un crecimiento nuevo, firme y de buen color es una señal mucho más útil.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si una hierba necesita una maceta más grande?
Busca raíces muy apretadas, raíces saliendo por los agujeros, poco sustrato visible o una maceta que se seca extremadamente rápido.
¿Qué tamaño debe tener la nueva maceta?
Como regla práctica, utiliza un recipiente solo unos 2-5 cm más ancho que el anterior, adaptándolo al tamaño de la planta.
¿Por qué mi albahaca del supermercado se marchita tan rápido?
Muchas macetas comerciales contienen numerosos ejemplares muy juntos. Pueden competir intensamente por agua, espacio y nutrientes, por lo que dividirlos en varios grupos puede ayudar.
¿Debo regar inmediatamente después de trasplantar?
Normalmente puedes realizar un riego completo después del trasplante y dejar escurrir el exceso. A partir de ahí, comprueba la humedad del sustrato antes de volver a regar, en lugar de seguir un calendario fijo.