La menta puede crecer con tanta rapidez que, si se deja completamente a su aire, termina desarrollando tallos largos, separados y con pocas hojas en la parte inferior. Una poda frecuente cambia su forma de crecimiento: cortar justo por encima de un nudo estimula la aparición de nuevos brotes laterales, ayudando a conseguir una planta más compacta y productiva.
El corte que favorece una menta más tupida
Busca un tallo sano de aproximadamente 15-20 cm de altura y localiza los nudos, los puntos donde nacen dos hojas opuestas.
Con unas tijeras limpias:
- Elige un tallo que tenga al menos 3-4 pares de hojas.
- Localiza un nudo aproximadamente 5-10 cm por debajo de la punta.
- Corta unos 5 mm por encima del nudo.
- Deja al menos 2-3 pares de hojas en la parte inferior del tallo.
- Repite en los tallos más largos hasta equilibrar la planta.
De las yemas situadas junto a las hojas pueden desarrollarse nuevos tallos laterales. Cuando estos crezcan, vuelve a despuntar sus extremos para favorecer nuevas ramificaciones.
Empieza cuando la planta todavía es joven
No hace falta esperar hasta que la menta alcance medio metro.
Cuando una planta joven tenga aproximadamente 10-15 cm y varios pares de hojas verdaderas, puedes pellizcar únicamente 1-2 cm de la punta de cada tallo vigoroso.
Este pequeño corte elimina la dominancia de la punta y favorece la ramificación.
Repite el despunte cuando los nuevos tallos hayan desarrollado varios pares de hojas.
Con sucesivas podas ligeras, la planta adquiere una estructura mucho más densa que si se realiza una única poda drástica al final de la temporada.
Poda y cosecha al mismo tiempo
Una de las ventajas de la menta es que prácticamente cada poda puede convertirse en una cosecha.
En lugar de arrancar hojas individuales continuamente, corta tallos completos justo por encima de un nudo.
Esto mantiene una forma más equilibrada y estimula nuevos brotes.
Para una cosecha pequeña, retira aproximadamente el 10-20 % de los tallos.
Si necesitas bastante menta para cocinar, puedes cortar más, pero evita eliminar repetidamente casi todo el follaje de una planta joven o debilitada.
Deja siempre suficiente superficie verde para que pueda continuar creciendo.
Retira las flores si quieres favorecer las hojas
Cuando llegan días largos y temperaturas adecuadas, la menta puede empezar a producir espigas florales.
Si tu objetivo principal es obtener abundante follaje, corta los tallos florales en cuanto empiecen a formarse, justo por encima de un par de hojas.
Revisa la planta cada 5-7 días durante la época de floración.
La floración no vuelve inutilizables las hojas, pero la planta destina parte de sus recursos a flores y semillas. Además, el sabor y la textura pueden cambiar conforme los tallos maduran.
Si cultivas menta también para polinizadores, puedes dejar florecer algunos tallos y podar el resto.
El mejor momento para cosechar hojas aromáticas
Para utilizarla inmediatamente, puedes cortar menta prácticamente en cualquier momento.
Si quieres recolectarla para secar o conservar, suele ser interesante cosechar tallos vigorosos antes de una floración abundante.
Hazlo preferiblemente cuando las hojas estén secas, después de que haya desaparecido el rocío.
Corta con tijeras limpias y procesa las hojas poco después de recolectarlas.
No existe una hora concreta que garantice una menta mucho más aromática: variedad, luz, temperatura, agua y estado de crecimiento también influyen considerablemente en la concentración de sus aceites esenciales.
Cómo realizar una poda más fuerte
Una planta adulta puede terminar con tallos desordenados o envejecidos a mitad de temporada.
En una menta sana y en pleno crecimiento, puedes realizar una renovación más intensa.
Recorta los tallos hasta dejar aproximadamente 5-10 cm sobre el sustrato, procurando conservar varios nudos y algo de follaje cuando sea posible.
Después:
- retira todo el material seco;
- riega si el sustrato está seco;
- mantén la humedad sin encharcar;
- espera a que aparezcan nuevos brotes antes de volver a podar.
No hagas podas drásticas repetidamente con pocos días de diferencia. La planta necesita tiempo para reconstruir su follaje.
Utiliza siempre herramientas limpias
Para pequeños despuntes puedes utilizar los dedos, pero unas tijeras proporcionan cortes más limpios en tallos gruesos.
Lava las cuchillas y sécalas antes de empezar.
Si has utilizado las tijeras sobre una planta enferma, desinféctalas antes de pasar a la menta.
Haz cortes limpios en lugar de aplastar o desgarrar los tallos.
Mientras podas, elimina también hojas amarillas, secas o claramente dañadas y revisa el envés de las hojas en busca de pulgones, ácaros u otras plagas.
La poda no basta: necesita suficiente luz
Una menta que recibe muy poca luz puede desarrollar tallos largos y débiles incluso si la podas frecuentemente.
Proporciónale varias horas de buena luz diaria, adaptando la exposición al clima. En zonas con veranos muy calurosos, el sol intenso de la tarde puede resultar excesivo y una ubicación con sol de mañana y cierta protección posterior puede funcionar mejor.
Gira las macetas aproximadamente un cuarto de vuelta cada semana si la iluminación llega principalmente desde una dirección.
Mantén también el sustrato ligeramente húmedo, pero evita dejar las raíces permanentemente encharcadas.
Cultivarla en maceta facilita controlarla
La menta se extiende vigorosamente mediante tallos subterráneos y puede ocupar zonas del jardín donde inicialmente no pretendías cultivarla.
Una maceta de aproximadamente 20-30 cm de diámetro constituye un buen punto de partida para una planta, aunque ejemplares grandes agradecen recipientes mayores.
Utiliza un recipiente con agujeros de drenaje.
Si las raíces llenan completamente la maceta, el crecimiento puede debilitarse aunque podes correctamente. En ese caso, divide la planta o trasplántala a un recipiente mayor.
En suelo, considera utilizar barreras o espacios donde su expansión no suponga un problema.
Errores a evitar
- Arrancar siempre hojas individuales. Cortar tallos sobre los nudos favorece una estructura más ramificada.
- Dejar todos los tallos florecer si quieres principalmente hojas. Retira las flores conforme aparezcan.
- Cortar continuamente hasta dejar la planta casi desnuda. Necesita follaje para recuperarse.
- Podar con tijeras sucias. Pueden transmitir problemas entre plantas.
- Compensar una falta de luz únicamente con poda. Los tallos volverán a alargarse.
- Plantar menta sin considerar su expansión. Puede extenderse rápidamente por el jardín.
Para ir un poco más allá
Los tallos sanos que retires durante la poda pueden convertirse fácilmente en nuevas plantas.
Selecciona esquejes de aproximadamente 8-10 cm, elimina las hojas de la mitad inferior y colócalos en agua o directamente en un sustrato húmedo apropiado.
Si utilizas agua, cambia el agua regularmente y trasplanta cuando hayan desarrollado un sistema de raíces suficiente.
Así, una poda destinada a hacer más tupida la planta también puede proporcionarte nuevas macetas de menta.
Preguntas frecuentes
¿Dónde debo cortar exactamente?
Realiza el corte aproximadamente 5 mm por encima de un nudo, es decir, justo encima del punto donde aparece un par de hojas.
¿Cada cuánto puedo podarla?
Durante el crecimiento activo puedes despuntarla regularmente, cuando los nuevos tallos hayan desarrollado varios pares de hojas. No necesitas esperar a que vuelva a estar demasiado alta.
¿Debo quitar las flores?
Si buscas principalmente producción de hojas, sí. Corta las espigas florales cuando comiencen a aparecer. Si quieres ayudar a los polinizadores, puedes dejar florecer una parte de la planta.
¿Por qué mi menta sigue creciendo larga y poco tupida?
Además de la poda, revisa especialmente la cantidad de luz, el espacio disponible para las raíces y el riego. Una planta con poca luz tenderá a alargarse aunque despuntes sus tallos.