El lavavajillas está diseñado para ahorrar agua y energía frente al lavado a mano cuando se utiliza correctamente. Sin embargo, un pequeño detalle que muchas personas pasan por alto puede hacer que el aparato trabaje más de lo necesario: los brazos aspersores obstruidos. Cuando los orificios por los que sale el agua están parcialmente bloqueados por restos de comida o cal, el lavado pierde eficacia y es más probable que haya que repetir el ciclo. Con un mantenimiento sencillo puedes mejorar el rendimiento del aparato y evitar un consumo innecesario.
Limpia los brazos aspersores una vez al mes
Los brazos aspersores distribuyen el agua por todo el interior del lavavajillas. Si sus orificios se obstruyen, el agua no llega correctamente a la vajilla. Este método es adecuado para la mayoría de los lavavajillas domésticos. Consulta siempre el manual del fabricante antes de desmontar cualquier pieza.
Material necesario
- 500 ml de agua tibia.
- Un palillo de madera o un cepillo de cerdas suaves.
- Un paño de microfibra.
- Un recipiente pequeño.
Pasos
- Apaga el lavavajillas y espera a que esté completamente frío.
- Retira los brazos aspersores siguiendo las instrucciones del fabricante.
- Enjuágalos con agua tibia y utiliza el palillo o el cepillo para eliminar con cuidado los restos que obstruyan los orificios. No emplees objetos metálicos que puedan agrandarlos o dañarlos.
- Aclara nuevamente, seca con un paño y vuelve a colocarlos asegurándote de que giran libremente.
La limpieza habrá sido efectiva cuando los brazos roten sin dificultad y los orificios estén completamente despejados.
Comprueba que los brazos puedan girar libremente
Una carga incorrecta puede impedir el movimiento de los aspersores y reducir la eficacia del lavado.
Antes de iniciar el programa, gira manualmente los brazos para comprobar que ningún plato, sartén o utensilio largo bloquea su recorrido. Coloca las piezas más grandes en la cesta inferior sin sobresalir hacia el centro del aparato y deja espacio suficiente entre los utensilios para que el agua circule correctamente.
Este sencillo gesto solo lleva unos segundos y ayuda a evitar lavados incompletos y ciclos repetidos.
Limpia el filtro para favorecer una buena circulación del agua
El filtro retiene restos de alimentos que podrían obstruir la bomba y los brazos aspersores.
Extrae el filtro una vez al mes y lávalo con agua tibia y unas gotas de detergente lavavajillas. Si observas grasa acumulada, utiliza un cepillo de cerdas suaves durante 1 o 2 minutos. Acláralo bien antes de volver a colocarlo.
No pongas en marcha el lavavajillas sin el filtro correctamente instalado, ya que podrían producirse obstrucciones o daños en el sistema de lavado.
Utiliza la cantidad adecuada de detergente
Añadir más detergente del necesario no mejora el resultado y puede dejar residuos en la vajilla y en el interior del aparato.
Respeta siempre la dosis indicada por el fabricante del detergente y adapta el programa al nivel de suciedad. Para una carga con suciedad normal, el programa ECO suele ser la opción más eficiente en consumo de agua y electricidad, aunque el ciclo sea más largo.
Si el agua de tu zona es dura, comprueba regularmente el nivel de sal regeneradora para limitar la acumulación de cal.
Errores que conviene evitar
- Sobrecargar el lavavajillas. La vajilla puede impedir el paso del agua y obligarte a repetir el lavado.
- Olvidar limpiar los brazos aspersores. Los orificios obstruidos reducen la eficacia del aparato.
- Introducir platos con grandes restos de comida. Retira los residuos sólidos antes de colocarlos para evitar obstrucciones.
- Utilizar objetos metálicos para limpiar los orificios. Pueden deformarlos y alterar la distribución del agua.
- Poner siempre el programa más intenso. Para la suciedad habitual, el programa ECO suele consumir menos agua y energía.
Para ir más lejos
- Ejecuta un ciclo de mantenimiento siguiendo las indicaciones del fabricante cada uno o dos meses para ayudar a eliminar grasa y depósitos de cal.
- Comprueba periódicamente el estado de las juntas de la puerta y límpialas con un paño húmedo para evitar acumulaciones de suciedad.
- Si el agua de tu zona es muy dura, ajusta correctamente el descalcificador del lavavajillas según las recomendaciones del fabricante.
¿Cada cuánto tiempo debo limpiar los brazos aspersores?
En un uso doméstico normal, una limpieza al mes suele ser suficiente. Si utilizas el lavavajillas a diario, conviene revisarlos cada dos semanas.
¿Es necesario aclarar los platos antes de introducirlos?
No completamente. Basta con retirar los restos grandes de comida para evitar que el filtro y los brazos aspersores se obstruyan.
¿Por qué el programa ECO dura más?
Porque utiliza menos agua y una temperatura más moderada, compensándolo con un tiempo de lavado mayor para conseguir un buen resultado con un menor consumo energético.
¿Qué hago si los platos siguen saliendo sucios?
Revisa el filtro, los brazos aspersores, la carga de la vajilla y el nivel de sal regeneradora. Si el problema persiste después del mantenimiento, puede ser conveniente consultar el servicio técnico.