El portautensilios suele estar muy cerca de los fogones, por lo que acaba acumulando una mezcla de polvo, salpicaduras de aceite, restos de comida y humedad. Con el tiempo, esta suciedad puede formar una película pegajosa tanto en el exterior como en el fondo.
La buena noticia es que, para la mayoría de los portautensilios lavables, no necesitas un limpiador especialmente fuerte. Agua tibia, lavavajillas desengrasante y un cepillo pequeño suelen ser suficientes para recuperar su buen aspecto.
El método sencillo paso a paso
Antes de empezar, retira todos los utensilios y elimina las migas o residuos sueltos.
Después:
- Prepara agua tibia con unas gotas de lavavajillas.
- Humedece una esponja suave.
- Limpia el interior y el exterior del recipiente.
- Deja actuar el agua jabonosa unos minutos sobre la grasa pegajosa.
- Utiliza un cepillo de dientes viejo para el fondo, las esquinas y los relieves.
- Aclara abundantemente si el material permite hacerlo.
- Seca con una microfibra limpia.
- Déjalo secar completamente antes de volver a introducir los utensilios.
Si la grasa lleva mucho tiempo acumulándose, repite el proceso en lugar de empezar directamente con productos abrasivos.
El secreto para desprender la grasa vieja
Cuando el aceite se mezcla con polvo y permanece semanas cerca de una fuente de calor, puede formar una película especialmente adherente.
En lugar de rascarla, cúbrela con agua jabonosa tibia y déjala actuar durante 10-15 minutos.
Después frota suavemente con una esponja no abrasiva.
El detergente ayuda a desprender la grasa y reduce la cantidad de fuerza necesaria para eliminarla.
No olvides limpiar el fondo
Saca todos los utensilios y observa el interior con buena iluminación.
En el fondo pueden encontrarse:
- migas;
- gotas secas;
- polvo;
- restos de especias;
- pequeñas partículas procedentes de los utensilios.
Si el recipiente es estrecho, utiliza un cepillo para botellas que llegue hasta la base.
Para las uniones entre el fondo y las paredes, un cepillo de dientes resulta especialmente práctico.
Limpia también los utensilios
Si cucharones, espátulas y pinzas están grasientos, volverán a ensuciar rápidamente el recipiente recién lavado.
Aprovecha para revisar los mangos y limpiarlos según el material de cada utensilio.
Presta especial atención a los mangos que permanecen expuestos cerca de los fogones, ya que pueden adquirir la misma película grasa que el portautensilios.
Si es de acero inoxidable
Utiliza agua tibia, lavavajillas y una esponja suave.
Si el metal tiene un acabado visible, limpia siguiendo su dirección.
Después aclara y seca inmediatamente con una microfibra para reducir las marcas de agua.
Evita la lana de acero, ya que puede dejar arañazos permanentes.
Si es de cerámica
La cerámica esmaltada suele limpiarse fácilmente con agua jabonosa.
Comprueba, sin embargo, que no existan grietas o zonas desconchadas.
Para relieves decorativos, utiliza un cepillo suave.
Si tiene pinturas, bordes dorados u otros acabados especiales, evita productos abrasivos o ácidos sin comprobar antes su compatibilidad.
Si es de plástico
Empieza con detergente y una esponja no abrasiva.
No frotes agresivamente con bicarbonato o estropajos ásperos para intentar eliminar el aspecto mate.
Los microarañazos pueden hacer que el plástico parezca todavía más envejecido y facilitar que la suciedad se adhiera a la superficie.
¿Y si es de madera?
No lo dejes en remojo.
Utiliza un paño ligeramente humedecido con agua jabonosa, siguiendo las instrucciones de cuidado del fabricante, y seca inmediatamente.
El exceso de agua puede hinchar o deformar determinados recipientes de madera.
Si tiene un acabado aceitado o encerado, utiliza únicamente productos compatibles con él.
Para las pequeñas ranuras y relieves
Los portautensilios decorativos pueden tener dibujos donde la grasa resulta difícil de alcanzar.
Utiliza un cepillo de dientes suave con agua jabonosa.
Realiza movimientos cortos y después retira la suciedad con una microfibra húmeda.
No utilices alfileres, cuchillos ni herramientas metálicas para rascar los detalles.
¿Sirve el bicarbonato?
Puede ayudar con determinadas manchas sobre materiales compatibles, pero no es necesario para la limpieza habitual.
Además, es ligeramente abrasivo.
Antes de utilizarlo sobre una superficie brillante, decorada o de plástico, haz una prueba en una zona discreta.
Para grasa cotidiana, el lavavajillas suele ser una opción más apropiada.
Cuidado con los desengrasantes fuertes
Un producto muy potente no siempre proporciona un resultado mejor.
Puede deteriorar pintura, acabados decorativos, madera o determinados plásticos.
Si decides utilizar un desengrasante comercial, comprueba que sea adecuado para el material y sigue sus instrucciones de uso y aclarado.
No mezcles distintos productos de limpieza.
El secado también importa
Una vez limpio, seca el portautensilios por dentro y por fuera.
Si tiene un fondo profundo, comprueba que no quede agua acumulada.
No vuelvas a colocar utensilios húmedos dentro.
Mantener humedad atrapada en el fondo puede favorecer olores y nuevas acumulaciones de suciedad.
El truco para que tarde más en ensuciarse
La ubicación marca una gran diferencia.
Si el portautensilios está pegado a la sartén o a los fogones, recibe continuamente pequeñas salpicaduras de aceite.
Moverlo unos centímetros más lejos de la zona de cocción, cuando resulte práctico y seguro, puede reducir considerablemente la grasa que recibe.
También puedes pasar una microfibra por el exterior cada vez que limpies la encimera.
Una limpieza rápida cada semana
No necesitas realizar una limpieza profunda constantemente.
Una vez por semana, vacía el recipiente, elimina los residuos del fondo y limpia la superficie con agua jabonosa.
Si detectas una salpicadura grasa reciente, retírala en ese momento.
Es mucho más fácil eliminar una gota fresca que una capa de aceite que lleva semanas calentándose y acumulando polvo.
Cuándo conviene sustituirlo
La limpieza no puede reparar un recipiente deteriorado.
Considera sustituirlo si presenta:
- grietas importantes;
- bordes rotos;
- óxido avanzado;
- revestimientos que se desprenden;
- madera muy deteriorada;
- zonas internas imposibles de limpiar correctamente.
Un portautensilios debe ser fácil de mantener limpio, especialmente porque contiene objetos utilizados para preparar alimentos.
Errores que conviene evitar
- Limpiar únicamente el exterior y olvidar el fondo.
- Rascar la grasa con cuchillos.
- Utilizar estropajos metálicos.
- Dejar recipientes de madera en remojo.
- Aplicar productos abrasivos sobre acabados decorativos.
- Mezclar varios limpiadores.
- Volver a introducir utensilios todavía húmedos.
- Mantener permanentemente el recipiente junto a las salpicaduras de los fogones.
Para ir un poco más allá
Una vez limpio, pasa un dedo limpio por el exterior cuando el recipiente esté completamente seco.
Si todavía notas una superficie pegajosa, probablemente queda una fina película de grasa. Repite únicamente el lavado con agua tibia y unas gotas de lavavajillas, aclara y vuelve a secar.
Después limpia también los mangos de los utensilios antes de devolverlos al recipiente.
Este pequeño detalle evita que cucharones y espátulas vuelvan a transferir inmediatamente la grasa al portautensilios recién lavado.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el método más sencillo para eliminar la grasa?
Utiliza agua tibia, lavavajillas desengrasante y una esponja suave. Para grasa antigua, deja actuar el agua jabonosa durante unos minutos antes de frotar.
¿Cómo limpio un portautensilios estrecho?
Utiliza un cepillo para botellas que alcance el fondo y un cepillo pequeño para las esquinas.
¿Puedo utilizar bicarbonato?
Solo con precaución y sobre materiales compatibles. Al ser ligeramente abrasivo, puede deteriorar superficies brillantes o delicadas.
¿Cómo evito que vuelva a ponerse pegajoso?
Límpialo regularmente y, si es posible, colócalo algo más lejos de las salpicaduras de los fogones.
¿Tengo que limpiar también los utensilios?
Sí. Si sus mangos conservan grasa, pueden volver a ensuciar rápidamente el recipiente después de la limpieza.